Aprender a estar
La llamada que sí contestamos
Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net

Un centurión se acercó a Jesús para pedirle ayuda. Lo sorprendente es que no pedía por él. En su casa había un criado enfermo y aquel hombre decidió buscar ayuda en su nombre.
Jesús lo escuchó.
Todos recibimos llamadas que llegan cuando estamos haciendo otra cosa. Un mensaje mientras trabajamos, un amigo que necesita hablar, alguien de la familia que pregunta si podemos ayudarle o una persona que simplemente quiere saber si estamos disponibles.
Muchas pueden esperar.
Algunas no.
Con el tiempo descubrimos que estar presentes en la vida de alguien no consiste solamente en acompañarlo durante las celebraciones. También significa estar disponibles cuando las cosas se complican.
El centurión pudo pensar que aquella enfermedad no era su problema. En cambio, decidió involucrarse, buscar ayuda y hablar por alguien que en ese momento no podía hacerlo por sí mismo.
Quizá querer a una persona también tenga algo de eso.
No siempre podremos resolver aquello que le ocurre, pero podemos contestar el teléfono, acercarnos, preguntar qué necesita o ayudarla a encontrar a quien sí puede hacerlo.
Entre tantas llamadas, mensajes y notificaciones que recibiremos hoy, quizá haya una que merezca algo más que una respuesta rápida.
Tal vez alguien solamente necesita comprobar que puede contar con nosotros.
Evangelio: Jesús y el centurión (Mateo 8, 5-)
















