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Aprender a estar

Una conversación sin prisa
A veces, para escuchar a Dios, necesitamos hacer silencio y quedarnos un momento con Él.


Por: Rafael Moya | Fuente: Catholic.Net



Nicodemo buscó a Jesús de noche. Quizá eligió esa hora porque no quería ser visto o porque necesitaba encontrarlo cuando el ruido del día hubiera terminado.

Lo cierto es que Jesús tuvo tiempo para recibirlo.

Nicodemo llegó con preguntas. No buscaba una respuesta rápida ni una frase que pudiera llevarse consigo. Necesitaba hablar, entender y ordenar aquello que llevaba dentro.

También nosotros necesitamos conversaciones así.

Vivimos comunicados todo el tiempo, pero eso no significa que conversemos mucho. Contestamos mensajes mientras hacemos otra cosa, escuchamos con el teléfono en la mano y algunas veces preguntamos “¿cómo estás?” cuando en realidad sólo esperamos escuchar “bien”.



Las conversaciones importantes necesitan algo que cada vez parece más escaso: tiempo.

Un café que se alarga, una sobremesa, una caminata o una llamada en la que nadie tiene demasiada prisa pueden abrir espacios que no conseguimos encontrar de otra manera.

Nicodemo llegó de noche con preguntas y Jesús no lo apresuró.

Quizá alguien cercano también tenga cosas que nunca nos ha contado porque todavía no hemos encontrado el momento para escucharlas.

A veces no necesitamos tener una respuesta.



Necesitamos tener tiempo.

Evangelio: Jesús y Nicodemo (Juan 3, 1-21).







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