Salmo 71: "Que te adoren, Señor, todos los pueblos"
¡Ánimo! Soy yo; no teman, dice el Señor
Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.Net

¿Cómo descubrir al Señor en nuestros días? Se ha iniciado la cuesta de Enero y las predicciones no parecen muy halagüeñas, la violencia no cesa, la crisis y los precios han aumentado, las oportunidades de trabajo son escasas, y no parece un ambiente muy favorable. ¿Es posible descubrir al Señor en estas circunstancias? Quizás erróneamente nos han presentado a Jesús como si fuera un solucionador de problemas económicos, sociales y de todo tipo. Hoy el evangelio de San Marcos nos acerca a la realidad de los discípulos: después de la multiplicación de los panes, se encuentran en medio del lago, avanzando con gran dificultad pues el viento les era contrario. Situación muy frecuente para el discípulo. Y cuando Jesús se acerca a ellos, en lugar de alegrarse o de animarse porque ya está con ellos, lo miran como un fantasma y se espantan de su presencia. Ésta es la realidad del discípulo. Con frecuencia se encuentra navegando contra corriente, porque el reino de Dios es una experiencia difícil y contradictoria para nuestro mundo. Pero lo más triste, es que muchas veces no somos capaces de reconocer la presencia de Jesús en esos momentos difíciles y en lugar de animarnos con su presencia, nos asustamos y queremos huir de Él. No es posible aceptar a Cristo en la mente y el corazón y seguir viviendo nuestra existencia de manera irreflexiva y acomodados al mundo. Tendremos contradicciones y vientos contrarios, pero al igual que a sus discípulos, hoy Cristo nos anima y nos pide no tener temor. El Reino de Dios exige discípulos animados, sobre todo en los momentos difíciles. En esos momentos hay que reconocer la presencia de Jesús y confesarlo como nuestro Señor y Salvador. Que iniciemos la travesía de un año que promete ser difícil, pero que tendrá que dar muchos frutos porque Cristo camina con nosotros, nos anima y calma nuestras tempestades.













