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Encuentros en la altura
"El Señor sostiene a los que vacilan." (Salmo 145,14)
Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad

“Orar con los pies colgando del abismo”
No hay templo. No hay reclinatorio.
Solo un borde, una cornisa, y el vacío abajo.
Pero allí, en ese filo que asusta y atrae,
el alma encuentra su sitio.
Él se sienta en silencio.
No pide nada.
Solo deja que el viento le hable de Dios,
y que sus pies, colgando del concreto,
sientan lo cerca que está la fragilidad…
y lo firme que es la esperanza.
Porque orar no es repetir.
Es quedarse quieto ante el abismo
y confiar que no estás solo.
“El Señor sostiene a los que vacilan.”
(Salmo 145,14)
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