Educación y embarazos no deseados
Por: Salvador I. Reding Vidaña | Fuente: Catholic.net

Hay un antecedente social ante el problema del aborto, por embarazos no deseados y que terminan por matar al bebé nonato, y en muchos casos (en otros hay insensibilidad sobre el valor de cada vida humana) es la falta de educación sexual de la niñez, la adolescencia y en general de la juventud. El libertinaje (otros lo ven como simple “libertad” o liberalidad) sexual resulta en muchos casos en los tales embarazos no deseados. Tener relaciones sexuales es muy fácil, muy atractivo y placentero, y en la mayoría de los casos olvidando que es el proceso de reproducción humana.
La castidad antes y fuera del matrimonio está quizás más desdeñada que nunca, debido a muchos factores sociales, en especial la ausencia de sentido religioso y del valor de la familia, y de la responsabilidad y resultados que tener sexo implica. La gran mayoría de las parejas con embarazos no deseados curiosamente se sorprende, y mucho, cuando la niña, la joven o la mujer (según sus edades) se da cuenta de dicho embarazo. Como si no supieran, insisto, que la sexualidad es precisamente el camino para la reproducción humana (y hasta de los mamíferos en general).
El mundo siempre ha visto las relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio como resultados del natural impulso sexual a disfrutar, ese que tiene por objeto precisamente la reproducción humana. Nada nuevo bajo el sol. Pero en nuestra sociedad actual, en la cual abunda como nunca la información de todo tema, el de la sexualidad humana está al alcance de todos. Lamentablemente dicho alcance no va de la mano por el interés en conocerla y vivirla. Y eso es por una decadente falta de formación familiar y social en general sobre la razón de ser del impulso sexual, sin el cual la humanidad probablemente hasta se habría extinguido.
Para quienes el valor religioso de dicha sexualidad y en especial del acto sexual entre hombre y mujer no significan nada, ni siquiera parece tener valor la importancia de la fidelidad entre parejas, casadas o no, por romance o por simple ocasión de tener sexo. Pero ni siquiera se educa por los resultados de la relación sexual como es el embarazo, con sus consecuencias personales, familiares y hasta sociales.
Para quienes el sexo es simplemente una forma de convivencia humana, de intimidad entre un hombre y una mujer consideran que la educación sexual es enseñar a niños y jóvenes “a cuidarse”, a no tener relaciones a tontas y a locas, sino cuidarse con los diversos medios de prevención, y sin tomar en cuenta que las estadísticas muestran que todos, todos los medios de control natal, físicos o químicos, fallan. Pastillas anticonceptivas y condones tienen porcentajes conocidos de falla y luego no se entiende el por qué resultó un embarazo a pesar de su uso. Incluso la llamada “pastilla del día siguiente”, falla.
Las fallas de los medios anticonceptivos crean problemas a quienes tienen relaciones no matrimoniales o extramatrimoniales (es decir de solteros y de casados infieles), y no solamente suceden con adolescentes cuya sexualidad ya les permite la fecundación. Y todo ello aparte del otro grave problema de las infecciones sexuales.
La falta de educación acerca de la sexualidad y en “solucionar” un embarazo no deseado con el aborto, también en general olvida el trauma consciente o inconsciente de la mujer que aborta por haber matado al bebé que llevaban en su vientre. ¿Quién soy yo para disponer de una vida? me dijo una joven que me confió haber abortado. Dichos traumas postaborto han llevado a mujeres hasta el suicidio, hay estadísticas que así lo confirman.
La falta de educación en la sexualidad es una gran causa de que la intimidad sexual no se vea como la forma de reproducción natural, y se considere simplemente como un gran placer a disfrutar. A eso se suma la increíble falta de toma de conciencia que dicha intimidad produce embarazos, deseados o no, en jóvenes y no tan jóvenes.
La falta de educación acerca de la recta sexualidad es una de las causas de la liberalidad con que se ejerce, y el mundo debe recapacitar sobre eso. Y por ello se trata de solucionar el embarazo no deseado matando al bebé que se desarrolla en el vientre de su madre. El grave problema del aborto empieza con la falta de educación y su consecuente toma de conciencia. Vale la pena insistir, hay que educar sobre la finalidad de tener intimidad sexual.


















