San Chárbel Makhlüf
Algunos granos dieron el ciento por uno
Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net

Muchos estudiantes ya se encuentran de vacaciones con las inquietudes naturales por descubrir el futuro. Las dos lecturas son como una propuesta en especial para ellos, sin que por eso deje de cuestionarnos a cada uno de nosotros. La primera lectura nos narra la vocación de Jeremías.
Situado en un momento concreto, problemático y difícil para el pueblo de Israel, Jeremías escucha las palabras del Señor: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones” Y estas palabras no sólo son para Jeremías, Dios nos las dice a cada uno de nosotros, a ustedes jóvenes que a veces se sienten perdidos y que no encuentran su camino, las dice de un modo especial. El Señor te ha elegido. Por caminos a veces insospechados, duros o difíciles, han venido a esta vida. Pero no como mera casualidad, sino como fruto de una elección y para una misión especial. Jeremías se asusta ante tal misión y responde que es aún un muchacho.
Muchos de ustedes se sienten aún inmaduros para afrontar los problemas de la sociedad y de su propia vida. Pero lo que el Señor dice a continuación me llena de esperanza: “No tengas miedo, porque yo estoy contigo para protegerte”. El amor de Dios por cada uno de nosotros, su protección y su cariño es una seguridad para caminar por la vida. Tenemos una misión y no podemos abandonarla, debemos ser generosos en nuestra entrega, en nuestra búsqueda y ser limpios en nuestras intenciones.
También la parábola que nos narra Mateo, del buen sembrador tiene una gran dosis de optimismo y esperanza: el sembrador siembra en todos los terrenos, no es mezquino, sino que lanza su semilla con la esperanza de que de un buen fruto. En nosotros ha depositado esa semilla y ahora nosotros debemos dar los frutos que se esperan de cada uno.
Es muy diferente el modo en que el mundo juzga la eficacia. El Señor busca frutos de justicia, de verdad, de servicio y de amor; y estos frutos todos los podemos dar. Por eso, los invito a todos, y en especial a ustedes jóvenes, a que este día se den un espacio para mirar qué frutos están dando y cómo responden a la misión que el Señor les ha encomendado.
















