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Generosidad y solidaridad contra individualismo e indiferencia
Discurso del Papa a la Fundación Papal (Papal Foundation).


Por: Patricia Ynestroza | Fuente: Vatican News



El Papa Francisco, en su discurso dirigido a los miembros de la Fundación Pontificia, recordó este tiempo pascual en el que celebramos la resurrección del Señor y su triunfo sobre el pecado y la muerte. Desde su creación, les dijo, la Fundación Pontificia ha sido vehículo de esta alegría pascual, llevando la cercanía, la compasión y la ternura del amor de Jesús a tantos hermanos de todo el mundo.

Apoyando a los más necesitados

La Fundación apoya a diversos proyectos educativos, caritativos y apostólicos favoreciendo el desarrollo integral de muchos, señaló el Papa, incluidos los pobres, los refugiados, los inmigrantes y, actualmente, un número creciente de personas afectadas por la guerra y la violencia. Al mismo tiempo, el Santo Padre, mencionó las becas que la Fundación Papal destina a laicos, consagrados, seminaristas y sacerdotes de países en vías de desarrollo, lo que les permiten proseguir sus estudios en las Universidades Pontificias de Roma y proporcionan a quienes las reciben, remarcó, los medios para dar un testimonio más eficaz del Evangelio tanto en sus países de origen como en otros lugares.

“A través de estas diversas y loables iniciativas, siguen ayudando a los Sucesores de Pedro a hacer crecer numerosas Iglesias locales y a atender a tantas personas desfavorecidas, en respuesta al encargo que el Señor hizo al Apóstol. Por toda vuestra generosidad, les expreso mi más sincera gratitud.”

La importancia de acompañar la caridad con la oración



El trabajo de esta Fundación, encuentra su fuente e inspiración en nuestra fe católica, dijo el Papa, que pide ser alimentada continuamente mediante la participación en la vida de la Iglesia, los Sacramentos y el tiempo pasado en silencio en presencia del Señor en oración y adoración. Les pidió continuar con la oración de adoración, que se ha descuidadoy que hay que retomarla: adorar, en silencio. La visita de la Fundación se produce durante el Año de la oración, mientras la Iglesia se prepara para celebrar el Jubileo de 2025.

“Mediante la perseverancia en la oración, poco a poco llegamos a ser "un solo corazón y una sola alma" (Hch 4, 32), tanto con Jesús como con los demás, y esto se traduce en solidaridad y en compartir el pan de cada día (cf. Carta a monseñor Rino Fisichella con motivo del Jubileo 2025, 11 de febrero de 2022).”

Este fruto de la vida espiritual es importante para este noble compromiso, señaló por último, porque los programas de la Fundación Pontificia fomentan un vínculo espiritual y fraterno con personas de muchas culturas, lenguas y regiones diferentes que reciben asistencia. Su servicio es tanto más necesario en nuestro tiempo, marcado por el individualismo y la indiferencia, apuntó.







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