Menu


El conflicto palestino solo puede arreglarse negociando la paz
La parte más difícil será la negociación de las tierras de cada Estado.


Por: Llucià Pou Sabaté | Fuente: Catholic.net



Los judíos europeos han sufrido, han sido discriminados, encerrados en guetos y una persecución cuyo objetivo era el intento de su destrucción completa. Siguen ahora queriendo eliminarlos de su Estado, los gobiernos islamistas de su alrededor excepto Egipto. Pero la dominación israelí sobre Gaza y los palestinos durante más de medio siglo ha provocado resentimiento  y odio. 

Además, los conflictos armados por desgracia ya no son entre militares sino que las guerras son totales, con muchas víctimas entre la población civil. Desde la Primera Guerra Mundial en la que “sólo” murió el 5% de los civiles cada vez más los civiles van siendo mayoría de los muertos por los ataques: en Ucrania el 98% de las víctimas son civiles. Las guerras son cosa de locos endemoniados, dirigentes que sentados en sus sillones mandan a morir a su pueblo que no les importa nada. Se dice que en el siglo XX murieron 200 millones de personas en las guerras.

En el ámbito internacional, parece que ninguno de los países productores de petróleo está dispuesto a ir a la guerra del lado palestino, y que no tiene relevancia el conflicto en la economía mundial. El pueblo palestino parece que es usado como un títere por parte de Irán y grupos islamistas; Qatar, Turquía simpatizan con Hamás, Egipto no se sabe aunque oficialmente es el único que ha reconocido el Estado de Israel… Y dicen que Putin no ha perdonado al dirigente israelí que se pusiera del lado de Ucrania en el conflicto de la invasión. 

Las reacciones en América son variadas: dejando aparte el apoyo de los Estados Unidos, principal protagonista en Israel, México ha protestado enérgicamente del atentado de Hamas y ha destacado que la actual ofensiva pueden ser crímenes de guerra. Bolivia ha roto relaciones diplomáticas con Israel; Chile y Colombia han llamado a consultas a sus embajadores en Israel. 

La demencia sólo puede curarse con la sabiduría, expresado en la oración de Francisco de Asís con estas palabras: "Donde haya odio, que yo lleve amor; donde haya discordia, que yo lleve unidad; donde haya desesperación, que yo lleve esperanza; donde haya oscuridad, que yo lleve luz". Para que impere esa paz tiene que haber justicia, por parte de Israel. Ahora muestran el deseo de que en Gaza haya una tutela internacional. No sé cuál es la mejor actuación, pero cualquier cosa antes que continúen los palestinos sin la posibilidad de vivir en dignidad, acosados tanto por Hamas como por Israel. Los pobres están entre el enemigo de dentro y el de fuera.



El ataque a la población civil de Gaza es un genocidio, pero la ONU no actúa y deja hacer a Israel; tiene intereses ocultos como dejarse influenciar por Estados Unidos, pero no es una novedad pues tampoco hizo nada en el genocidio contra los tutsis, los musulmanes bosnios, los yazidíes y los rohinyás, denuncia Craig Mokhiber, un directivo de la ONU en Nueva York en su carta de dimisión: “estamos fracasando una vez más”. Y añade: “la actual matanza masiva del pueblo palestino, arraigada en una ideología etnonacionalista de asentamiento colonial, como continuación de décadas de persecución y purga sistemáticas”. Y añade algo que mucha gente no conoce: “En Cisjordania, incluida la Jerusalén ocupada, las viviendas son confiscadas y reasignadas basándose exclusivamente en la raza, y los violentos pogromos de los colonos van acompañados de unidades militares israelíes. En todo el país, el apartheid gobierna”.

El deber fundamental de la ONU, de defender el derecho internacional, no se cumple. Estados Unidos, con el lobby israelí, apoyan una barbarie, que no servirá para la paz hasta que termine la tiranía israelí. La solución mejor es la de hacer dos Estados, pero sin apartheid en un proceso como el Sudáfrica hasta los años 90. Por lo pronto, conviene un acuerdo internacional entre las partes, para poner fin al asedio sobre Gaza, poner fin a  la limpieza étnica de Gaza, Jerusalén y Cisjordania, llevar ayuda humanitaria y la reconstrucción. 

Lógicamente, en este diálogo difícil, tendrán que ceder las dos partes para llegar a un pacto: por parte palestina, el fin de Hamas y otras fuerzas terroristas; y por parte de Israel, el fin de esa injusta opresión contra Palestina. La parte más difícil será la negociación de las tierras de cada Estado, y para eso los organismos internacionales pueden jugar un papel clave, incluso de tutela pues el odio acumulado durante tanto tiempo puede hacer difícil la convivencia de judíos y palestinos en los dos Estados, sin esa tutela temporal.







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |