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La participación de los fieles en la liturgia
Debemos reconocer que durante estos años, grandes avances se dieron al lograr que se revisaran los libros litúrgicos.


Por: José de Jesús Beaumont Galindo | Fuente: Semanario Alégrate



La Santa Madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas (SC14)

Esta frase tantas veces mencionada, y sobre la que se ha escrito en un sinfín de ocasiones durante todos estos años, se encuentra plasmada en la Constitución de Liturgia Sacrosanctum concilium, del Concilio Vaticano II (1962-1965).

Pero: ¿De verdad, a 60 años del concilio, estamos logrando llevar a cumplimiento ésta petición que se nos hizo?

Debemos reconocer que durante estos años, grandes avances se dieron al lograr que se revisaran los libros litúrgicos y que las celebraciones se realizaran en las lenguas actuales, aumentando también de esta manera la participación de los fieles en sus respuestas con aclamaciones, salmodias, los gestos y las posturas corporales, y también el fomentar el Sagrado Silencio durante las celebraciones.

Pero también es cierto que muchas de las ocasiones hemos fallado, Ministros y fieles; cuando no calculamos nuestro tiempo y hacemos todo “a la carrera”, sin darnos el tiempo de prepararnos adecuadamente para nuestra celebración; cuando realizamos las acciones litúrgicas de forma atropellada, sin permitirnos vivir lo que estamos celebrando, cuando no escogemos un programa de cantos que la mayoría de la asamblea conozca y con los que pueda participar, cuando no preparamos la proclamación de las Lecturas y los Salmos de forma adecuada, provocando que no se comprenda el mensaje que Dios nos manifiesta en su Palabra y por lo tanto no se pueda responder a ella, o cuando no favorecemos el ambiente de recogimiento previo a la Celebración Eucarística al guardar el Sagrado silencio, entre otras tantas cosas más.



Debemos reflexionar que cada vez que realizamos una acción como las que hemos mencionado anteriormente, ya sea de forma consciente o inconsciente, lo que estamos cometiendo es negarle al Pueblo de Dios su participación en la acción litúrgica. A la cual tiene derecho y obligación, porque (La Liturgia) es la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano. (SC 14) Del esfuerzo de todos los que formamos parte de los Equipos Litúrgicos en las Parroquias, Ministros y Laicos, y de fomentar la educación Litúrgica en nuestras comunidades, grupos y movimientos, dependerá en gran medida que logremos llevar a su plenitud la ansiada meta que nos dejó el Concilio para nuestra Iglesia.







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