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Idolatría: hacerse dioses falsos
No hay en la tierra nada que pueda sustituir la llenura del amor de Dios.


Por: Pbro. Francisco Suárez González | Fuente: Semanario Alégrate



La idolatría es la adoración que se le da a los ídolos, y la definición de ídolo es: imagen de una deidad, adorada como si fuera la divinidad misma. La palabra idolatría está compuesta de dos palabras: Ídolo - Latría. Donde ídolo es aquello que toma el lugar de Dios, y latría significa culto de adoración. Idolatría consiste en adorar algo o alguien diferente a Dios (ídolo), ya sea una persona o una cosa.

Nosotros los católicos creemos en un solo Dios y solo a Él adoramos. Las religiones paganas de la antigüedad adoraban al sol, a la luna, a la tierra, al fuego, al viento, etc. Muchas religiones hacían sus propios dioses haciendo figuras con sus propias manos, y a esas figuras que se consideraban dioses es a lo que se les llama ídolos.

El punto es que no todas las figuras o imágenes son ídolos sino solo aquellos a los que se les da culto considerándolos dioses. Diferentes del pueblo judío, las otras naciones en la antigüedad adoraban diversos dioses, estatuas hechas por ellos mismos, e ignoraban la existencia de Yavé. El mismo pueblo judío se apartaba constantemente de su Dios para ir en pos de otras prácticas, o de otros dioses, lo cual provocaba la ira del Dios de los ejércitos.

La idolatría es una tendencia humana. Desde siempre, el ser humano se ha hecho dioses falsos para adorarlos y postrarse ante ellos, sin darse a la tarea de conocer al único y verdadero Dios, creador de todo lo que existe. Todos sabemos que, en la antigüedad, los romanos tenían cientos de dioses, así como los griegos y muchas otras razas o pueblos. En la actualidad, la idolatría se manifiesta en diferentes formas, pero todo sigue siendo la manifestación de un amor desmedido hacia algo que ocupa un lugar más importante que Dios en nuestra vida: el dinero, la tecnología, las drogas, la comida, la profesión, el trabajo, la pareja, el conocimiento, etc.

En general, muchas personas creen profundamente que la inteligencia humana es el máximo poder sobre la tierra, y que no existe un poder superior. La adoración hacia las ideas, la creatividad, la genialidad, el conocimiento, la inteligencia es una realidad de la vida contemporánea. No muchas culturas adoran hoy piedras o estatuas, pero en forma masiva, en grandes ciudades, la idolatría es hacia la tecnología, el intelectualismo y la ciencia. En todo caso, la misma idolatría es una postura alejada de la voluntad de Dios, quien espera de nosotros una verdadera adoración: “Escucha, Israel: Yavé, nuestro Dios, es Yavé-único. Y tú amarás a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. (Dt 6,4- 5) No hay en la tierra nada que pueda sustituir la llenura del amor de Dios. En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada. Éste puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús.









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