Menu


"Sólo Dios habla bien de Dios"
Sólo en Dios podemos encontrar paz verdadera y eterna.


Por: Marlene Yáñez Bittner | Fuente: Catholic.net



Blaise Pascal (1623-1662) fue un célebre matemático y filósofo, que estuvo inquieto y turbado durante mucho tiempo; buscaba la paz con Dios, y la halló mediante la lectura de la Biblia; llegó a afirmar en uno de sus Ensayos que: “Sólo Dios habla bien de Dios”.

A lo largo de la historia, innumerables hombres y mujeres se han preguntado por Dios desde distintas perspectivas.

Dios, ¿quién eres?

Esta es una pregunta que va dirigida a Dios mismo, pues ¿quién mejor que Dios para hablar de Dios?

Dios ya ha hablado y su palabra está en la Sagrada Escritura; es el protagonista de la palabra revelada y gracias a ello lo podemos conocer. Sin embargo, por más que leamos la Biblia, jamás podremos comprenderlo, simplemente porque Él es demasiado grande para encerrarlo en palabras humanas o para abarcarlo con nuestra mente.



¿Cuál es tu nombre?

El Dios de los patriarcas carecía de nombre propio. Los textos bíblicos hablan del Dios Todopoderoso o del Dios de los padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

El nombre propio de Dios se reveló por primera vez a Moisés.

“Dijo Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y añadió: Así dirás a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros (Éxodo 3,14)

¿Dios de guerra o Dios de Paz?



Los acontecimientos ocurridos a la salida de Israel de Egipto, son presentados en el libro de Éxodo como una acción guerrera de Yahvé.

“Yahvé pelearé por ustedes, y ustedes solamente mirarán” (Éxodo 14,14) 

“Yahvé es un guerrero, Yahvé es su nombre” (Éxodo 15,3)

En consecuencia, Yahvé pasó a la tradición israelita como el Dios guerrero y victorioso. 

“Si se nos obligara a decir en una palabra quien es Dios y con otra de qué trata la Biblia, la respuesta sería: Dios es un guerrero y la Biblia trata de la victoria” (J. Miles)

Sin embargo, las acciones relatadas en general en el Antiguo Testamento no se limitan exclusivamente a aspectos bélicos, pues su objetivo principal fue sacar a su pueblo de la opresión: Dios es entonces Salvador y Señor.

Más adelante en la Sagrada Escritura, Yahvé se compromete con Israel mediante una “alianza de paz”

“…mi alianza de paz no se moverá…” (Isaías 54,10)

Paz que permanece hasta nuestros días, pues sólo en Dios podemos encontrar paz verdadera y eterna.







Compartir en Google+
También te puede interesar





Reportar anuncio inapropiado |