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Dios debe ser el primero
No pretendamos construir nuestra sociedad como si Dios no existiera.


Por: Pbro. J. Francisco Raúl Rodríguez Cortés | Fuente: Semanario Alégrate



Las informaciones de las ciencias y la eficacia de las nuevas tecnologías, no logran satisfacer los anhelos y deseos profundos del hombre. El progreso en todos los niveles es admirable, pero no da explicación suficiente al hombre y todo lo que es su entorno. Precisamente por ello, no basta recurrir a las consultas que nos ofrecen los múltiples foros sociales; tampoco basta proponer opciones, proyectos o informaciones que vienen de la pluriculturalidad de nuestros días.

Nos agrada ciertamente la diversidad; pero tenemos miedo al caos y a que no exista Alguien que dé pleno sentido y unidad a los que somos y hacemos; Alguien que nos garantice – además–el punto de arranque y el punto final para organizar nuestra persona y la sociedad. Ese Alguien –indudablemente– es Dios. Busquemos, pues, la verdad de nuestro ser y la manera de ejercer nuestra libertad con discernimiento y responsabilidad, con gozo y esperanza.

Por lo tanto, para organizar nuestra sociedad, no bastan las informaciones y consultas que pueden venir de todas partes. Sólo quien acepta y reconoce a Dios como prioridad, puede conocer realmente la realidad del hombre y responder a la realidad social de modo verdaderamente humano. En una palabra no pretendamos construir nuestra sociedad como si Dios no existiera.







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