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Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios
Meditación al Evangelio 1 de junio de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Esta frase del evangelio con frecuencia se ha usado para separar el compromiso del hombre cristiano de su fe, como si su vida estuviera dividida entre su ámbito interior y su ámbito exterior. El verdadero discípulo está comprometido en la construcción de una sociedad con vida digna y con justicia.

La pregunta que hacen los fariseos lleva la intriga buscando poner a Jesús o en contra de su propio pueblo o en contra del imperio romano. Jesús, como siempre, va más allá: la imagen que estaba prohibida por Moisés porque quitaba el homenaje único al Señor y porque hacía a las obras de los hombres sobreponerse a la imagen de Dios, es la que aparece ahora en la moneda y no sólo como un adorno, sino con la pretensión de ser el verdadero dueño de los pueblos y de las gentes.

El César aparecía como el verdadero dios para muchas de las naciones. Con ello no puede estar de acuerdo Jesús y es contra lo que se opone. La imagen del César también es señal de que el dinero y el poder se han adueñado del mundo y se oponen a la soberanía de Dios. Cuando actualmente se aduce esta frase para encerrar al cristiano en la sacristía se está violentando su verdadero sentido.

El cristiano, como nos dice y nos urge el papa Francisco, está llamado a construir un mundo donde Dios reine. No hay una verdadera religión cuando nos encerrarnos en una espiritualidad individualista que se desentiende de los problemas concretos de la comunidad. Claro que tendremos que cuidar el otro extremo: utilizar la religión para conseguir poderes políticos.

Cada vez que se han utilizado a la religión y la fe de los pueblos para fines políticos, se ha perdido en los dos campos, tanto en la fidelidad al Señor como en la construcción de la comunidad. El cristiano está llamado a trabajar desde el interior de la comunidad, siendo responsable de sus decisiones, defendiendo la vida, cuidando la comunidad, y esto lo deberemos hacer en las ya próximas elecciones.



Señor, ayúdanos a tener una patria en paz, enséñanos a descubrir la gran misión que tenemos de construir un mundo de justicia y de verdad, que no nos quedemos indiferentes ante las graves situaciones que vivimos, pero que tampoco utilicemos tu nombre para nuestros propios proyectos.








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