Menu


¿Con qué autoridad haces todo esto?”
Meditación al Evangelio 29 de mayo de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Siempre queda en nuestro corazón la inquietud del por qué del rechazo de muchas personas que conocieron a Jesús, escucharon sus palabras, vieron sus grandes obras y sin embargo no lo aceptaron. Lo curioso es que los pequeños, los sencillos y los humildes sí lo conocen y lo aceptan.

En el pasaje de este día, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos ponen a prueba Jesús. Su pregunta al mismo tiempo que reconocen que está actuando de una manera excepcional, demuestra sus miedos y lo que realmente les preocupa: la autoridad.

Hay autoridades constituidas que pierden el reconocimiento de sus súbditos precisamente porque no están al cuidado de ellos, porque los engañan y porque los utilizan. La autoridad de Jesús, por el contrario, sin ser oficial, adquiere un prestigio ante quien lo escucha que suscita el deseo de seguir sus mandamientos, de aceptar sus propuestas y de seguir su camino.

Es decir, lo obedecen, pero no por ley ni por obligación, sino con gusto y libertad. Las autoridades judías han perdido “su autoridad” porque no coinciden sus afirmaciones y sus enseñanzas con su vida. En estos días hemos contemplado cómo pueblos y candidatos se han enfrentado en lucha feroz, buscando el poder no la verdadera autoridad. Hemos sabido también de gobiernos que parecían estar cimentados en la fuerza y en la opresión, y al final han fracasado.

Hay pueblos que, con su oposición abierta, con su dolor y también con muchas muertes, han sido capaces de derrocar gobiernos. Esperemos que entre nosotros no se erijan autoridades tiránicas, ni opresoras. De allí la importancia de nuestro voto. La autoridad de Jesús se basa en el servicio y en la verdad. En estas las elecciones examinemos a los candidatos si en verdad quieren dar un servicio o quieren servirse del puesto. 



También reflexionemos quienes tenemos algún puesto en la comunidad o en la familia ¿cómo ejercemos la autoridad? ¿Con regaños, imposiciones y maltratos? ¿Con un servicio verdadero, sencillo y acogedor? Y por otra parte también tendremos que preguntarnos si estamos reconociendo nosotros la autoridad de Jesús o buscamos pretextos para descalificarlo y seguir otros modelos de conducta lejanos a sus propuestas. ¿A quién estamos obedeciendo en nuestras decisiones?








Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |