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"El buen pastor da la vida por sus ovejas" San Juan 10, 11-18

Ovejas
Meditación al Evangelio 25 de abril de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Fuertes, muy fuertes, las expresiones y exigencias del Papa Francisco que a todos nos cuestionan. “Olor a oveja” ha dicho una y otra vez. A muchos, primeramente les pareció romántica la expresión. Pero poco a poco ha ido calando cada vez más profundo. No es muy agradable el olor de las ovejas, lo saben los campesinos y lo saben quienes tienen que convivir y compartir con los pastores. El sudor de muchos días, el calor y el frío que se alternan sin pronóstico; la permanencia obligada, terca y constante cerca de las ovejas, hace que se tenga “el olor a chivo”, como dicen en mi pueblo. Nada romántico, pestilente, agresivo… pero el pastor no se da cuenta porque se ha asimilado a las ovejas. En cambio es casi inaguantable para los que lo tienen que soportar. Quizás por eso algunos hayan sugerido que el pastor debería tener “olor a Cristo”, más que olor a las ovejas. Pero el Papa no  quita el dedo del reglón y sigue insistiendo pastores con olor a ovejas… porque el mismo Cristo se ha encarnado, se ha humanizado, se ha hecho uno de nosotros hasta tener nuestros olores y nuestras limitaciones.

Jesús utiliza una figura muy bella para su tiempo, ¡muy lejana para nuestros tiempos! Y sin embargo la realidad es la misma y no estamos lejos de poder comprenderla aunque no la hayamos experimentado. La Biblia está llena de expresiones que se refieren a Dios como el Pastor en oposición a los reyes y gobernantes que con frecuencia se les considera malos pastores que solamente se aprovechan del rebaño. Ezequiel tiene expresiones durísimas contra los responsables de la comunidad que se aprovechan de ella, los acusa de injusticias y corrupción. Son doblemente culpables pues ellos deberían ser quienes proporcionaran alimentos, seguridad y protección a los rebaños. En oposición a ellos se sitúa Cristo como el Buen Pastor. ¿Qué imagen nos evoca a nosotros?

Es difícil la figura que nos presenta Jesús porque normalmente vemos todo con signo de pesos. Si se tiene una gallinita o una vaca o un borreguito, se le tasa por el dinero que se  puede obtener de ellos. Pero precisamente a esta actitud se opone Jesús cuando nos presenta esta figura. No nos gusta la comparación que se hace de las multitudes refiriéndose a ellas como “borregos”, aduciendo despersonalización y acarreo por parte de líderes irresponsables sobre personas muy manipulables. Muy lejos está Jesús de estas intenciones. Precisamente nos presenta lo contrario. Y al ponerse Él como el buen pastor, nos obliga a reflexionar a todos nosotros: autoridades, padres de familia, gobernadores, maestros y todos los que tienen alguna responsabilidad sobre personas; y nos cuestiona sobre el modo como realizamos nuestra labor de “pastoreo”. En este momento en que ya se han iniciado los procesos electorales también es un buen parámetro sobre cuál sería el perfil de un buen candidato.

El conocimiento de una persona es básico para amarla. Nos desconciertan los candidatos que hoy aparecen por un lugar y a los pocos días ya están en otro diciéndoles que aman entrañablemente  a ese pueblo, cuando parecen más bien veletas que se dirigen a donde las lleva el viento. Conocimiento de la región, de las personas, de sus cualidades y defectos, de sus necesidades y oportunidades, es básico para un buen pastor. Si no, hoy estarán en un lado y mañana en otro. También es examen para los papás y maestros: necesitan conocer a sus hijos y a sus alumnos, sólo así podrán educarlos y ayudarlos. Cristo nos conoce porque se ha hecho uno de nosotros, porque comparte, porque sufre con nosotros. Es modelo de acercamiento y acompañamiento. Tenemos la seguridad de que está con nosotros.

Jesús es el buen pastor porque da la vida por sus ovejas, es lo que escuchamos hoy hasta tres veces. Quizás la imagen de pastor induciría a alguno a sentirse distinto de las ovejas y por encima de ellas, pero las palabras que acompañan a la imagen dicen lo contrario: es bueno, da la vida, conoce, atrae, reúne. Muy fácilmente Jesús pasa de ser pastor a ser cordero porque aparece como solidario, como víctima, pero también como guía, entregado por completo a su grey. Frente a Él se sitúan los mercenarios, los asalariados, los explotadores, todos ellos pastores sin vocación. No buscan la vida de la oveja, sino aprovecharse de ella, no buscan el bien de la comunidad sino servirse de ella. Qué tristeza que a nivel internacional se nos juzgue como uno de los pueblos más corruptos y donde, a pesar de la riqueza natural, hay más pobreza por culpa de autoridades.



Si de Cristo decimos que muy fácil pasa de ser considerado pastor a ser presentado como oveja, nosotros podemos aprovechar también las dos imágenes. Unas veces nos sentiremos incluidos en el rebaño, otras nos consideraremos la oveja perdida. A veces más bien deberemos asumir responsabilidades y actitudes de pastor. Hoy esperamos oír su voz y seguir el buen camino que nos guíe a pastos suculentos. Sentiremos sus silbos amorosos que nos llaman a formar un solo redil, no tanto refiriéndose a un lugar muy especial, sino al amor revelado en Jesús y proclamado por su palabra. Como oveja, ¿cómo escucho su voz, cómo busco la unidad, cómo recibo la vida? Como pastor ¿conozco y doy vida a quienes dependen de mis cuidados? ¿Reconocen ellos mi voz porque he estado cerca y compartiendo con ellos? Hoy sería un buen examen tanto para ovejas como para pastores.

Padre bueno y misericordioso, guíanos a la felicidad eterna de tu Reino, a fin de que el pequeño rebaño de tu Hijo pueda llegar seguro a donde ya está su Pastor, resucitado. Amén.








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