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La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna
Meditación al Evangelio 21 de abril de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



“Dios escribe derecho con renglones torcidos”, dice un antiguo refrán que citaban nuestros abuelos cuando las cosas no parecían ir conforme a los criterios humanos pero que al final resultaban una cosa positiva.

La primera lectura de este día nos ofrece un ejemplo muy claro: una persecución a nadie se le desea y siempre es tenida como una terrible calamidad. Sin embargo, la persecución que sufrieron los primeros cristianos al obligarlos a dispersarse trajo el beneficio de que el Evangelio se fue difundiendo por todos los lugares a donde iban huyendo.

Cristianos que no se habían propuesto misionar, pero que con su vida llevaban buena nueva y obraban los prodigios, señales del Evangelio. A nosotros nos cuesta mucho trabajo entender los caminos de Dios y con frecuencia renegamos cuando las cosas no salen conforme a nuestros planes y proyectos, pero Dios nos tiene algo mejor, si de verdad nos ponemos en sus manos y en nuestro corazón está plantado el deseo de vivir conforme a su voluntad.

¿Que hay dificultades y rechazos? ¿Que las personas no actúan conforme a lo que a mí me gustaría?  Es verdad, pero siempre trato de hacerme esta pregunta: ¿Cómo quiere Dios que actúe yo frente a estas dificultades y aparentes fracasos?  Y encuentro como una especie de consolación al tener la certeza de que Él me tiene reservado algo mejor, y aunque de momento no tenga las luces que me ayuden a saber por dónde van sus planes, me siente seguro en sus manos. Claro, si yo estoy haciendo todo lo posible por vivir conforme a su amor.

Otra cosa muy diferente es cuando yo me dejo llevar por mis caprichos, mis placeres y mis egoísmos. Las palabras de Jesús, después de haber afirmado que Él es el pan de vida, vienen a confirmarnos en esta seguridad: la voluntad del Padre es que todos tengan vida.



Esos son los proyectos de nuestro Padre Dios y para eso nos ofrece a Jesús hecho palabra y hecho pan. No me puedo imaginar a un Dios que sea venganza y destrucción. Todo lo contrario, siempre experimento a Dios como el Dios de la vida plena y total, para todos los hombres.

Hoy nos ponemos en manos de nuestro Padre Dios y nos confiamos a su providencia, aunque de momento aparezcan situaciones de oscuridad y de duda. Estamos en las manos de Dios.








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