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Dios envió a su Hijo al mundo para que el mundo se salve por él
Meditación al Evangelio 14 de abril de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Hoy encontramos en el pasaje del Evangelio una de las frases más importantes de toda la Biblia y que puede dar el sentido de nuestra vida: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna”.

Es la más grande verdad que podemos conocer y experimentar: el amor de Dios. Dios es puro amor y busca dar vida. Nosotros hemos imaginado un dios que condena y castiga, pero la esencia de Dios es amar y dar vida. Cuánto ha insistido el Papa Francisco y lo repite a cada momento: Dios ama al pecador, Dios tiene misericordia, Dios no condena. Y Jesús es el rostro del amor de Dios.

La libertad humana es la que determina la muerte, porque Dios no envió a su Hijo a condenar. En las frases que siguen a esta afirmación parece encontrarse el sentido de la condena. La luz hace ver las fallas y los errores, quien no se quiere acercar a la luz y prefiere vivir en las tinieblas del error, es quien se condena a sí mismo.

El peor pecado lleva consigo mismo el peor castigo que es no aceptar el amor de Dios, cerrarse ante su bondad.  Claramente decimos que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y cuando negamos a Cristo, no queremos ver y nos negamos a iluminar nuestra vida. Si permitiéramos a Jesús iluminar nuestra vida nos ayudaría a descubrir el verdadero sentido, no viviríamos en la oscuridad y alcanzaríamos la verdadera salvación.

En nuestras estructuras sociales, políticas y hasta religiosas nos hemos opuesto a recibir la luz de Jesús y nos hemos quedado solos en nuestra oscuridad. Es cierto que Cristo no vino a condenar, pero cuando nosotros nos aferramos a nuestras obras malas, nosotros mismos construimos nuestra propia condenación. En los días de la Pascua nos enfrentamos al dilema de descubrir qué hay en nuestro corazón, permitamos que Cristo, luz del mundo, sea el que ilumine nuestro interior.










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