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Será en Colombia Tercer Rosario Mundial de Mater Fátima
Convocatoria por la santificación de la Iglesia Universal


Por: Claudia Ortiz | Fuente: Catholic.net



El tercer Rosario Mundial de Mater Fátima para el Mundo a celebrarse el próximo 13 de Mayo, ya tiene sede: La Basílica Santuario Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, ubicada en la ciudad colombiana del mismo nombre, en el departamento de Boyacá, en donde se venera una imagen sobre la que la Santísima Virgen obró un milagro.

El Rosario Mundial se llevará a cabo en el marco del 450 aniversario de la Victoria de Lepanto, en la que la Virgen María escuchó la súplica que hizo la Iglesia a través del rezo del Santo Rosario e intercedió para alcanzar el triunfo histórico de la cristiandad.

Mater Fátima para el Mundo colocará en las manos de la Santísima Virgen de Chiquinquirá las intenciones y oraciones de los fieles que se unan a esta convocatoria, ya que se trata de una milagrosa imagen contemporánea a las apariciones de Nuestra Señora del Rosario en Fátima, Portugal.

La historia de la imagen data de 1560, cuando Antonio de Santana, español encomendado a regir el destino sociopolítico de Boyacá, solicitó una pintura de la Virgen María que fue plasmada sobre un lienzo de algodón tejido por los indios. Años más tarde, debido a algunos cambios de responsable, la imagen fue tenida a menos y utilizada incluso como lienzo para secar trigo al sol, hasta que fue rescatado por María Ramos, una mujer que oraba frente a la sagrada imagen diciendo: “¿Hasta cuándo, rosa del cielo, habéis de estar tan escondida? ¿Cuándo será el día en que os manifestéis y os dejéis ver al descubierto para que mis ojos se regalen de vuestra soberana hermosura, que llene de alegría mi alma?”.

Un viernes 26 de diciembre de 1586 a las nueve de la mañana, después de haber estado más de dos horas en oración, María se levantó de su asiento para salir de la capilla. En aquel instante pasaba por allí una india que venía de Muzo, llamada Isabel, con un niño llamado Miguel, de unos cuatro o cinco años. Al pasar frente a la puerta de la capilla dijo el niño a la mujer que lo llevaba: “¡Mire, mire!” Miró la mujer hacia la capilla y vio que la imagen de Nuestra Señora estaba en el suelo, de pie, y despedía de sí una luz que llenaba de claridad toda la capilla. Llena de asombro dijo en alta voz a María Ramos, que salía del oratorio: “Mire, mire, Señora, que la Madre de Dios se ha bajado de su sitio, está en vuestro asiento y parece que se está quemando”. María vio con admiración el estupendo prodigio, llena de asombro se dirigió llorando hacia el altar, se arrojó a los pies de la sagrada Imagen, puso los ojos en ella y vio cumplidos sus deseos, pues, la imagen de la Madre de Dios estaba en el sitio en que ella solía rezar, con una hermosura sin igual, con unos colores muy vivos y despidiendo de sí grandes resplandores que bañaban de luz a los Santos que tenía a los lados y llenando de claridad toda la capilla. Tenía el rostro muy encendido, toda la pintura estaba renovada completamente; sin embargo quedaron en el lienzo los agujeros que antes tenía.



Después de una hora, con mucha reverencia alzaron el cuadro y lo colocaron en el lugar que estaba antes. El rostro de la Madre Santísima duró encendido todo aquel día; después, la imagen quedó tal como hoy se contempla.

La Santa Sede concedió a la milagrosa imagen la coronación canónica, que se llevó a cabo ante la presencia del Presidente de la República, Marco Fidel Suárez, el 9 de julio de 1919. En la Celebración, el Obispo de Tunja puso la Nación en manos de la Virgen Santísima con estas palabras: “Así como hoy os coronamos en la tierra, así merezcamos ser coronados en el Cielo”. “Yo… pido humilde y respetuosamente a los Arzobispos y Obispos aquí congregados, que así como la República fue consagrada al Sacratísimo Corazón de Jesús, de la misma manera, se consagra solemne y públicamente, por voto nacional, a la Santísima Virgen, Reina de Colombia”.

A la imagen además le ha sido colocado un cetro como símbolo de realeza y ha sido condecorada con la Cruz de Boyacá, en su máximo grado. Por otro lado, el 18 de agosto de 1927 el Papa Pío XI concedió al templo, el título de la Basílica Menor.

Años más tarde, desde el Santuario de Chiquinquirá, el Santo Padre Juan Pablo II consagró la nación a la Virgen María el 3 de julio de 1986.

El próximo 13 de Mayo pediremos la intercesión de esta milagrosa imagen y presentaremos a Ella las necesidades del mundo entero.



Queremos honrar a la Virgen invitando a los Santuarios de todos los países, a todas las diócesis y parroquias; así como a los diferentes movimientos y asociaciones, para que se unan a esta convocatoria por la santificación de la Iglesia Universal; así como también a los laicos, para que motiven a sus sacerdotes para que organicen el Rosario en cada uno de sus templos.

Se busca que en las más Parroquias y Santuarios posibles, cuidando las medidas sanitarias establecidas, se realice lo propio: Santa Misa, y Adoración Eucarística con el rezo del Santo Rosario, siguiendo el esquema propuesto por Mater Fátima que se enviará oportunamente.







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