Menu


¿Quién es ése, a quien hasta el viento y el mar obedecen?
Meditación al Evangelio 30 de enero de 2021 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



¿Cuántas veces habremos dicho nosotros las mismas palabras que gritaban los apóstoles a Jesús? ¿Cuántas veces nos hemos sentido abandonados en medio de la tormenta, solos y sin que nadie nos pueda salvar? Sobre todo, en estos días de la pandemia, nuestro grito ha sido muy parecido al de los apóstoles: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?”

Hemos sentido los vientos fuertes de la impotencia, de la incomprensión y de la mentira en nuestra contra, nos sentimos abatidos por las enfermedades y el abandono… y no nos damos cuenta que Jesús va con nosotros en el mismo barco. Una de las tentaciones que más nos pone el diablo es la de la desconfianza y el desánimo, la del pesimismo y el abandono de la lucha.

Hoy Jesús parece dormir en medio de la tormenta y eso crea la desconfianza de sus apóstoles. ¡No se dan cuenta de que van acompañados de Jesús! Hoy tendríamos que retomar nuestra vida y examinarla a la luz de este pasaje. Cuando más solos nos hemos sentido, ahí ha estado Jesús que no nos deja sucumbir. Cuando sentimos que todo está en nuestra contra, Jesús está de nuestra parte. Cuando nos sentimos débiles e impotentes ante las olas de la adversidad, Jesús se alza fuerte para defendernos. Pero quizás a nosotros, igual que a los apóstoles, nos falte una fe más firme que no sucumba ante las primeras dificultades.

La carta a los Hebreos en la primera lectura nos ofrece el ejemplo de Abraham como nuestro padre en la fe. Así nos alienta a que contemplemos a este gran creyente dejando todas sus cosas, tierra, patria y familia, basado sólo en la palabra de Dios. Después se hace más necesaria esa fe cuando la edad avanza y por la esterilidad de su esposa se siente resignado a no ver cumplidas las promesas que le fueron hechas de tener una gran descendencia.

Finalmente, cuando tiene a su hijo, por obediencia y con mucha fe, se dispone a ofrendarlo a Dios. La fe grande de Abraham es un modelo para nosotros que peregrinamos también en búsqueda de la tierra prometida. ¡Señor, aumenta nuestra fe!










Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Antiguo Testamento 25% de descuento
Nuevo Testamento 25% de descuento