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Aquel que es la Palabra se hizo hombre
Meditación al Evangelio 31 de diciembre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Hoy cerramos las páginas de este año que se hizo viejo en nuestras manos y está a punto de fenecer. Un año difícil, que nos ha golpeado, nos ha hecho recapacitar en lo que nosotros somos y a dónde caminamos.

Los ritos, las tradiciones, las fiestas, parece que quieren sepultar un año y dar luz al nuevo tiempo. Son tantas las supuestas recetas para iniciar con suerte el año nuevo, los talismanes y amuletos que nos procurarán bienestar y protección, que rayan en lo absurdo y sin embargo son seguidos puntualmente y con una credulidad ingenua por muchas personas: las doce uvas, los colores de la ropa, las maletas en la puerta, las peripecias de un profundo aseo… ¡Pero nada que vaya al interior y a lo profundo de la persona!

¿Qué pensar cristianamente sobre el año que termina y el nuevo año que está a punto de comenzar? Miremos nuestro tiempo con los ojos de Dios y tendremos que expresar, a pesar de todo, un profundo agradecimiento por el año que termina. Los días se han sucedido y cada minuto, cada hora, ha sido un regalo silencioso de un Dios que es amor y nos ha mantenido en la existencia.

Cada segundo con sus luces y sus sombras, con sus sonrisas y sus dolores, ha sido una expresión de este amor de Dios. Por eso debemos expresar un profundo y sincero gracias. Pero si miramos hacia atrás y descubrimos la presencia de Dios, también descubriremos nuestra respuesta y los vacíos que ha dejado. No hemos sabido corresponder a este amor.

Hemos llenado el tiempo con nuestros egoísmos, nuestras venganzas, nuestros odios y nuestras indiferencias. Ciertamente descubriremos algunas flores que hemos sembrado y algunas obras buenas que hemos realizado. Un examen sincero nos llevará a pedir perdón por los errores cometidos y a agradecer los momentos de armonía y paz que hemos vivido. En silencio, en la presencia de Dios contemplemos el año que termina… ¿Qué descubrimos en él? ¿Cómo ha sido la huella del amor de Dios en estos días? ¿Cómo descubrimos nuestras acciones en este año que termina? … Para el año que comienza el evangelio de San Juan nos da la pista más maravillosa que nos puede sostener y animar.



El que existía desde la eternidad, la Palabra que es la luz verdadera se hace carne y habita entre nosotros. En esta esperanza iniciaremos nuestro próximo año. No importa que haya nubarrones y malos augurios, nosotros junto con la Palabra que ha puesto su tienda en medio de nosotros, le daremos sentido y esperanza. Dios camina con nosotros. Feliz Año Nuevo 2021.

 








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