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¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?
Meditación al Evangelio 18 de noviembre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



¿Dios pidiendo cuentas como un banquero que espera cobrar intereses del dinero prestado? Jesús en su parábola va mucho más allá. No mide con intereses bancarios ni mira a las personas con fines utilitarios, pero nos hace comprender que todo don, todo regalo que hemos recibido, no puede permanecer encerrado en el pañuelo del egoísmo sino que debe producir los frutos que siempre ha esperado el Señor de sus hijos: la mesa compartida, la justicia, la fraternidad y la alegría de estar todos como hijos en torno al Padre.

El temor al fracaso, la timidez, el miedo al compromiso, muchas veces nos paralizan y nos impiden ser más entusiastas y más arriesgados en la búsqueda de nuevos caminos para construir y hacer producir dones. Hay muchos cristianos, aparentemente buenos, pero que se quedan en su mediocridad por el temor a la burla, al qué dirán o a quedarse a medio camino.

Cristianos de buenas intenciones y quizás de muchos propósitos que se quedan sólo en buenos deseos. Cuando pensamos en el potencial inmenso de nuestros jóvenes, en las posibilidades infinitas de nuestras familias, en las muchas obras que podrían hacer los grupos apostólicos, y después comprobamos que se han quedado en meras expectativas, nos duele.

El pecado de  omisión es de los más graves en nuestra sociedad. El no tender la mano para no inmiscuirse en los problemas de los otros, el dejar pasar la maldad para no perder la comodidad, la somnolienta indiferencia que permite que la violencia, la injusticia y la mentira se apoderen de nuestros espacios porque no los hemos llenado de Dios.

Hay muchos espacios de silencios y de ausencias que podrían ser llenados con un poco de amor y con un mucho de responsabilidad y de iniciativa. Para cada uno de nosotros es esta parábola. Miremos todos los dones que hemos recibido y después platiquemos con Jesús cómo los hemos invertido, dónde han quedado, en qué los hemos ocupado. Miremos a nuestro alrededor y descubramos si hay alguien esperando verse favorecido con esos dones que nosotros hemos recibido.










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