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Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él
Meditación al Evangelio 14 de noviembre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



¿No nos llama la atención y nos causa una cierta intranquilidad esta parábola en la que el mismo Jesús compara a su Padre Dios con un juez que no parece ser muy justo? Pero  lo hace para manifestarnos el poder de la oración, no porque, como muchos parecen opinar, Dios esté lejos y tenga oídos sordos que no escuchen nuestras necesidades y lamentos, sino que cuando nos ponemos en oración entramos en la atmósfera de Dios y percibimos su calor.

Cuando entramos y salimos, cuando no somos constantes, cuando exigimos la solución a nuestro capricho, no podemos entender qué es lo que quiere Dios. La esperanza en Dios es una fuerza que sostiene a muchos pobres y marginados y los hace luchar con alegría y entusiasmo a pesar de las dificultades. Pero sólo se podrá hacer si buscamos conformar nuestra voluntad con la voluntad de Dios.

Muchas veces no sabemos hacer nuestra oración y casi exigimos a Dios se doblegue conforme a nuestro capricho. La oración constante nos pone bajo la sombra de Dios y transforma nuestra voluntad para que pueda buscar el camino del Señor.

La insistencia de Jesús en la oración me parece radical porque es poner toda nuestra vida delante de los ojos de Dios. No es solamente rezar una letanía de rezos con prisas y sin sentido, sino es platicar, dialogar, escuchar y atender lo que Dios quiere. La enseñanza de la parábola consiste en decirnos que la súplica insistente y sin caer en el desaliento, consigue lo que pide. Con tal, claro está, que lo que se pide sea “justicia” y no otros intereses, caprichos o privilegios.

Jesús dice muy claro que su Padre hará justicia, no nos dice que cumplirá los deseos personales, individualistas y egoístas como puede a veces ser nuestra oración. Como para ridiculizar, cuando dos equipos de futbol le piden a Dios que les conceda la victoria ¿A cuál de los dos le hará caso? Debemos pedir siempre lo que sea justicia, verdad y bondad. ¿Cuándo y cómo hacemos nuestra oración? Hoy es un momento oportuno. Dispongamos nuestro corazón y hagamos de este día, un día de oración y  de encuentro con Dios.










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