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No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer
Meditación al Evangelio 10 de noviembre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Al acercarnos a las culturas de nuestros pueblos originarios, uno de los valores que descubrimos es el servicio: nadie puede considerarse “persona madura” y con derecho a participar en  las decisiones de la comunidad si antes no ha prestado su servicio gratuito y lo ha hecho de buena forma.

Multiples servicios se exigen para ser parte de la comunidad, ya sea en forma individual o colectiva, todo gratuito y en beneficio de todos. Sin embargo, la cultura neoliberal va arrasando con todo y ya en muchos ambientes se siente ese deseo insaciable de ganancia, de fama, de prestigio. En días pasados alguien me decía que hay que ser como la gallina, que lo importante no es poner el huevo sino saber cacaraquearlo.

Es decir inflar nuestras obras, aparecer, apantallar. Así nos lo va pidiendo la cultura moderna y a veces nos dejamos llevar por ella y nos importa más aparecer que ser; adquirir prestigio y fama; ser tenido en cuenta.

Al escuchar el evangelio de este día me quedé pensando cuántas personas viven en el anonimato pero son verdaderamente servidores, y no aparecen en los periódicos y nadie se los agradece… papás o mamás que se desvelan todos los días por servir a sus hijos; maestros que no adquieren grande renombre, pero que conscientemente preparan sus clases y enseñan sobre todo valores… y así en todos los campos: personas que sirven y que lo hacen con alegría, con sencillez y en silencio.

Ellos son quienes sostienen verdaderamente a la comunidad, ellos son los que le dan vida y fortaleza, ellos son los que educan, animan y dan esperanza. Y al final del día acostumbran a decirle a Jesús: “Señor no hice nada de extraordinario, sólo soy tu siervo”. Para el verdadero discípulo Jesús es el modelo a seguir.



Lo contemplamos siempre sirviendo, siempre atento a las necesidades, siempre a disposición de los demás. Nos dice que Él no ha venido a ser servido, sino a servir. Éste es ejemplo que nos ofrece para que nosotros lo imitemos ¿Nosotros cómo estamos haciendo nuestros trabajos? ¿Sólo para que nos vean los demás? ¿Para servir a los demás, para servir a Jesús, para servir a Dios?








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