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No conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén
Meditación al Evangelio 29 de octubre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



En encuestas recientes, y sobre todo por la pandemia y la violencia, aparecen con frecuencia el miedo, la angustia y el temor como los sentimientos más comunes. Se teme a perder el trabajo, se teme a la violencia, se teme a la enfermedad. Nos va agarrando como una psicosis del temor que nos paraliza y condiciona. En cambio, las dos lecturas de este día nos animan a una gran seguridad.

San Pablo aconseja a los Efesios reconocer que su fortaleza es el Señor. Con imágenes bélicas, pero siempre en la paz del Señor, los exhorta: “Para que puedan resistir en los momentos difíciles y quedar definitivamente victoriosos, revístanse con la armadura de Dios: que su cinturón sea siempre la verdad; su coraza, la justicia; su calzado, la prontitud para anunciar el Evangelio de la paz”. ¡Buena protección nos propone San Pablo!

Es una gran seguridad el sabernos amados y protegidos incondicionalmente por Jesús. Por otra parte, también el pasaje de San Lucas nos da una gran lección. A Jesús tratan de evitarle que vaya a Jerusalén porque Herodes quiere matarlo, sin embargo, Jesús manifiesta una gran seguridad para, con toda libertad, seguir actuando a pesar de las amenazas: “seguiré expulsando demonios, haciendo curaciones… terminaré mi obra… tengo que seguir mi camino”, Es la respuesta firme de Jesús.

Él no tenía miedo a las amenazas ni los temores lo paralizaban. A pesar de la respuesta ingrata de Jerusalén quiere entregar su vida. Lucha valientemente contra el mal. Además, utiliza una comparación que a nosotros nos parecería un poco contradictoria: se compara a una gallina que cuida sus pollitos bajo sus alas.

La gallina con frecuencia ha sido puesta como símbolo de cobardía, pero ningún animal más valiente y decidido que una gallina para defender sus pollitos. Así se manifiesta también Jesús hablando de Jerusalén, pero con una referencia a cada uno de nosotros.



Nos protege y nos defiende bajo sus alas, solamente nos pide que nos dejemos acurrucar y proteger. Grandes enseñanzas para este día: sabernos amados por Dios, protegidos por las “alas” de Jesús y seguir su ejemplo de valentía y decisión para enfrentar los peligros. Cristo está con nosotros.








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