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Marta lo recibió en su casa – María escogió la mejor parte
Meditación al Evangelio 6 de octubre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Con frecuencia imaginamos a Jesús como alguien distante y ajeno a las vicisitudes diarias de las familias, a los quehaceres domésticos, a la confianza con los amigos.

San Lucas se empeña en mostrarnos este rostro amable y cercano de Jesús, en especial en su trato con las mujeres, tan discriminadas en su tiempo. Quizás se ha insistido mucho en este pasaje haciéndolo parecer como una comparación entre la vida activa o apostólica y la vida contemplativa o de oración, resaltando el valor de esta última.

Si miramos con detenimiento el pasaje encontraremos verdades más profundas que tienen validez para todo discípulo y que nos urgen a una recepción abierta de Jesús.

Marta abre su casa y dejar entrar a Jesús. Valiente actitud tanto de Marta como de Jesús en aquella sociedad que se escandalizaba porque un maestro enseñara a una mujer. Rompen los dos con los esquemas de una sociedad que discriminaba y minusvaloraba a la mujer.

Marta abre su casa pero después “se afanaba en diversos quehaceres”. Ha dejado entrar a Jesús, sin embargo tiene preocupaciones en su corazón que la hacen mirar con turbación y ansiedad su entorno. La presencia de Jesús ha pasado a segundo plano para ocuparse de “otras cosas”.



María, por su parte escucha sentada a los pies del Señor. Es la actitud de quien da toda la importancia a la Palabra. No es contraposición de dos estilos de vida en el seguimiento de Jesús, sino la exigencia fundamental para cualquier estilo de vida.

Quien sólo escucha y no pone en práctica está tan lejos del Reino como quien se afana en mil quehaceres y no busca el Reino. Hoy el mundo nos lanza a un ambiente de dispersión y de relativismo. Necesitamos darle la importancia a la Palabra de Jesús y buscar llevarla a la práctica.

Muchas cosas pueden interesarnos pero sin descuidar la fundamental: la plenitud de vida que nos trae Jesús. ¿Qué es lo que más inquieta nuestro corazón? ¿Qué lugar e importancia le damos a la Palabra y al Reino de Dios? ¿Cómo estamos haciendo presente en nuestro ambiente esa vida plena que nos ofrece Jesús?








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