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El más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande
Meditación al Evangelio 28 de septiembre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



La Palabra de Dios siempre es actual y viene a responder a nuestras necesidades e inquietudes. Nunca como ahora nos hemos cuestionado sobre el mal y la injusticia, nunca como ahora nos hemos rebelado y gritado que no es posible tanta maldad.

Las preguntas se las hacemos al mismo Señor. Y hoy su palabra inicia una reflexión que no terminará solamente en este pequeño libro de Job, sino que nos lanza a buscar una forma de vivir y afrontar el mal en la misma dinámica que usó Jesús. Es pequeño pero muy bello el libro de Job que hoy iniciamos en la primera lectura.

Con imágenes personificadas de Dios y del demonio, nos centra en el problema de la fidelidad a Dios y del mal en medio de los hombres. Tentado por el demonio, la primera respuesta de Job ya es digna de nuestra admiración: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito sea el nombre del Señor!” Es una verdad que no agradecemos a Dios todo lo que nos ha dado y que después reclamamos lo que nos falta porque creemos injusto.

La primera actitud es sabernos en manos de Dios que nos ama. Los siguientes días iremos retomando otra parte de este mismo libro que nos ayudarán a continuar en esta reflexión. Pero este mismo día el pasaje del evangelio aborda dos temas que nos agobian y nos limitan en muchos sentidos: el pleito por saber quien es mejor y la división y discriminación entre grupos que se agreden, que se descalifican y se desconocen.

La respuesta de Jesús está basada en el mensaje que Él vive y que nos comunica: ¿Si todos somos hermanos por qué luchar por los primeros lugares? Entre hermanos el más pequeño es el más grande. Y en cuanto a las discriminaciones nos advierte que lo importante es optar por la construcción del Reino y que no importa de quien venga la solución.



Todo lo contrario, a lo que a veces hacemos nosotros: negamos la validez de una propuesta solamente para atacar a quien piensa diferente de nosotros. También rechazamos soluciones porque provienen de grupos distintos. No buscamos el bien de la comunidad. Estas cuestiones tan importantes en nuestra vida conviene que hoy las examinemos a la luz de los criterios de Jesús.








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