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Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso
Meditación al Evangelio 10 de septiembre de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Se acercan las fiestas patrias y ahora no tienen la libertad y la espontaneidad de otros años, que salpicaban con sus gritos y sus ruidos todos los rincones de nuestra patria. Muchos ciudadanos piensan, con toda razón, que las situaciones actuales no están para celebraciones y fiestas, sino todo lo contrario: que al conmemorar nuestra historia, miráramos nuestra patria desde la fe y nos comprometiéramos a servir a la nación colaborando a construir un proyecto de vida al estilo de Jesús.

Ser cristianos y mexicanos nos compromete a luchar a favor de la promoción humana individual y social con una perspectiva que nos lleve más allá de lo puramente material. Tendremos, todos, que aportar para hacer realidad ese anhelo legítimo de libertad y justicia que hay en todos los corazones.

El Evangelio de este día nos ofrece pistas muy oportunas para asumir todos, nuestra responsabilidad ante los desafíos que el presente nos ofrece y está muy acorde con las situaciones actuales: combate frontal a la pobreza, educación integral y de calidad para todos, y trabajar por la reconciliación, armonía e integración, de los distintos componentes sociales.

Al igual que Jesús asumimos que la reconciliación debe ser un servicio que los discípulos aporten a nuestra sociedad con su testimonio, respeto, perdón y valoración de los demás. Si Cristo propone el perdón, el amor a los enemigos, nosotros también sabemos que la justicia, la libertad, la pluralidad y la continua construcción del País, sólo se garantiza si dejamos a un lado la violencia que sólo provoca muerte, atraso y destrucción.

Nadie tiene derecho a sembrar un estado de miedo y de muerte, mediante actividades ilícitas y delincuenciales poniendo en riesgo todo lo que hemos alcanzado en nuestro camino histórico, como es la libertad y las instituciones democráticas. Hoy, coloquemos nuestra patria delante de Jesús, hagamos nuestra oración y pensemos qué nos pide Jesús que aportemos para la construcción de una patria que semeje al Reino que Él vino a instaurar.










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