Menu



10 de septiembre de 2020

Canales de misericordia
Santo Evangelio según san Lucas 6, 27-38. Jueves XXIII del Tiempo Ordinario


Por: Álvaro García, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame, Señor, tus oídos para escuchar la voz del Espíritu Santo en esta oración. Dame, Señor, tu Sagrado Corazón para amar como Tú amas y no como yo a duras penas puedo.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Aquí se muestra que el amor no es meramente un sentimiento bonito. El amor es muchas veces amargo, pues requiere desear el bien a aquellos que no nos quieren. ¡Qué difícil es aceptar a aquellos que hablan mal de nosotros a nuestras espaldas! ¡Qué difícil es desear la felicidad a los que nos han querido mal, nos han burlado, ignorado, humillado!

Es muy difícil, y es propio de la naturaleza, huir del dolor, acercarse a lo que nos consuela. Pero la lógica de Jesús es diferente. Nuestro espíritu está hecho para alturas mayores, no para reacciones propias de los animales. Jesús nos enseña que con su amor podemos amar a quien nos persigue. Y no hace falta sentir mariposas por nuestro enemigo, lo importante es mirarle con los ojos amorosos de Dios del mismo modo que cada uno lo ha experimentado en su propia carne pecadora.

Siempre podremos justificar nuestro odio, nuestro enfado. Pero Jesús es el primero que nos ha perdonado y quiere que seamos canales de su misericordia para con sus hijos extraviados que en el mundo difunden el odio. San Juan de la Cruz dice que pongamos amor donde no hay amor, y que encontraremos amor.

Amar sin esperar nada a cambio es una locura, pero esta es nuestra fe. Creemos que el Sagrado Corazón de Jesús ama a cada uno sin miedo a ser correspondido con odio, y así nos conquista, y así queremos que ame a través de nosotros.

«Jesús no nos invita a un amor abstracto, etéreo o teórico, redactado en escritorios y para discursos. El camino que nos propone es el que Él recorrió primero, el que lo hizo amar a los que lo traicionaron y juzgaron injustamente, a los que lo habrían matado. Es difícil hablar de reconciliación cuando las heridas causadas en tantos años de desencuentro están todavía frescas o invitar a dar ese paso de perdón que no significa ignorar el dolor o pedir que se pierda la memoria o los ideales. Aun así, Jesús invita a amar y a hacer el bien; que es mucho más que ignorar al que nos hizo daño o hacer el esfuerzo para que no se crucen nuestras vidas: es un mandato a una benevolencia activa, desinteresada y extraordinaria con respecto a quienes nos hirieron. Pero no se queda allí, también nos pide que los bendigamos y oremos por ellos; es decir, que nuestro decir sobre ellos sea un bien-decir, generador de vida y no de muerte, que pronunciemos sus nombres no para el insulto o la venganza sino para inaugurar un nuevo vínculo para la paz. La vara que el Maestro nos propone es alta. Con esta invitación, Jesús quiere clausurar para siempre la práctica tan corriente —de ayer y de hoy— de ser cristianos y vivir bajo la ley del talión».
(Homilía de S.S. Francisco, 6 de septiembre de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Hoy haré un acto de caridad que sé que no me van a devolver. Se lo haré a alguien en mi familia, a un compañero de trabajo o a un amigo en concreto que veré hoy.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.




Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Antiguo Testamento 25% de descuento
Nuevo Testamento 25% de descuento