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Los fariseos dicen una cosa y hacen otra
Meditación al Evangelio 22 de agosto de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Cuando el Papa Francisco ha denunciado la hipocresía y los chismes como graves obstáculos para la convivencia tanto en la sociedad como en la misma Iglesia, muchos se han sentido ofendidos y escandalizados. Pero Cristo lo ha hecho primero. Son duras sus palabras contra los escribas y los fariseos.

Nos hemos acostumbrado a escucharlas, pero a los ojos del pueblo de Israel parecería un insulto insoportable aquellas acusaciones que descalificaban a sus principales dirigentes. Pero no son sólo palabras para aquel tiempo, son palabras muy actuales para todo el discípulo que quiere seguir a Jesús. No cabe en el corazón la hipocresía, no se puede seguir a Jesús con la ambición de los primeros puestos, no se es discípulo cuando se esperan los honores y los reconocimientos.

¿Difícil el seguimiento? Con frecuencia pretendemos acomodar estos reclamos a otras personas y nos escudamos en nuestra supuesta fidelidad para hacernos a un lado. Sin embargo, también para nosotros son estas palabras. No es extraño que a las personas que nos acercamos a Iglesia se nos tache de intransigentes frente a los errores de los demás cuando nosotros mismos hemos cometido peores faltas.

No es raro que quien se ostenta como predicador de la palabra quiera obtener provecho, reconocimientos y honores por su actividad profética. También entre nosotros habemos quienes buscan que las cargas las lleven los demás, que los servicios los hagan los otros y que nosotros nos saltemos las leyes valientemente con excusas y justificaciones. Ya la gravedad de la situación no es que nos dejemos llamar guías, sino que le quitemos el lugar a Jesús.

Lo intolerable es que nos creamos “padres”, dueños de la vida y de las decisiones, quitando el puesto a nuestro Padre Dios. Las últimas palabras de este pasaje son las prescripciones en positivo de lo que se espera que haga el verdadero discípulo: “Que el mayor entre ustedes sea el servidor”, es todo el sentido de la vida de Jesús y el sentido que podemos dar a nuestra vida. ¿Cómo escuchamos estas palabras de Jesús? ¿Sólo las aplicamos a los demás?










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