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27 de agosto de 2020

Velad, estad preparados
Santo Evangelio según san Mateo 24, 42-51. Jueves XXI del Tiempo Ordinario


Por: Emmanuel Toro, LC | Fuente: www.somosrc.mx



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor Jesús, ayúdame a buscar tu voluntad. Que te sea fiel en los momentos felices y en los momentos de dificultad. Llena mi vida con tu luz, llévame de la mano hacia el puerto seguro.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 24, 42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y a emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación".

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

A lo largo de los evangelios Jesús habla de estar «despierto» y prestar atención. ¿Estoy tan preocupado por la actividad de la vida y mis preocupaciones particulares que a veces me olvido de mirar y rezar?

Nos enfrentamos a la tentación constante de correr en el presente, como si no hubiera cambios significativos que hacer en nuestro estilo de vida. Podemos sentirnos cómodos con la forma en que están las cosas, o molestos y cínicos con el pobre estado del mundo, pero ¿hacemos algo para mejorarlo? Jesús nos insta a adoptar una visión más larga; a creer que Dios está a cargo de la historia humana y quiere que nosotros juguemos nuestro papel para llevarla a cabo. Debemos ser «fieles y sabios» y vivir como si el Hijo del Hombre estuviera a punto de venir.

La idea de que Dios pueda venir a cualquier hora hace que algunas personas se pongan nerviosas y tengan miedo. Si dejo que Jesús me lleve a un amor más profundo de Dios, me doy cuenta de que no tengo nada porque temer porque soy capaz, en cualquier momento, de decirle a Dios, «Mira, Señor, aquí estoy, confío en tu misericordia».

«¿Qué somos nosotros? Somos «casi un nada», dice otro salmo; nuestros días pasan rápido: aunque si viviéramos cien años, al final nos parecería todo un suspiro. Muchas veces he escuchado ancianos decir: “La vida me ha pasado como un suspiro...”. Así la muerte desnuda nuestra vida. Nos hace descubrir que nuestros actos de orgullo, de ira y de odio eran vanidad: pura vanidad. Nos damos cuenta con pesar de que no hemos amado suficiente y de que no hemos buscado lo que era esencial. Y, al contrario, vemos lo bueno que realmente hemos sembrado: los afectos por los cuales nos hemos sacrificado, y que ahora nos tienen de la mano».
(Audiencia de S.S. Francisco, 18 de octubre de 2017).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Ofrecer hoy un pequeño sacrificio a Dios y pedirle la gracia de adquirir la virtud que más necesite. para crecer en el amor a los demás.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.




Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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