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Sácate primero la viga que tienes en el ojo
Meditación al Evangelio 22 de junio de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Es muy curioso el comportamiento del hombre: normalmente tiene una capacidad interior muy fuerte para justificarse. Inventa excusas y razones para fortalecer su comportamiento. No es raro encontrar personas, hasta de buena fe, que condenan las acciones de los demás, pero que caen en los mismos errores. Grandes problemas internos de las comunidades tienen su raíz en esta doble forma de juzgar: dureza para los demás, excusas para sí mismo.

Jesús sabe que también esto les puede pasar a sus discípulos y pueden tener estas actitudes que minan la unidad y destruyen la comunidad. Utilizando imágenes que todos podemos entender nos hace reflexionar sobre la gravedad del juicio prematuro. Por eso nos hace una clara advertencia: “no juzguen y no serán juzgados”. Y no se trata de ser indiferentes ante las situaciones injustas que se suceden en nuestros pueblos. El no hacer nada es el peor de los vicios. Pero Jesús nos pide no adelantar juicios, no mirar al otro como objeto de nuestras críticas.

Es muy frecuente que los grupos, pequeños o grandes, tengan que enfrentarse a los chismes y a las habladurías. Parece que no hay forma de detenerlos y perjudican enormemente a aquella persona que es blanco de ellos. Cuántas veces la honra de una persona ha caído por simples juicios temerarios que alguien irresponsablemente lanzó. Una vez dispersado un chisme es imposible detenerlo. Hay quienes tratan de detenerlo confrontando a las personas, pero pocas veces se logra. Por eso es muy oportuno atender a la invitación de Jesús y mirar cómo estamos juzgando y hablando de las personas.

El Papa Francisco, ante la sorpresa de todos, ha denunciado estos chismes, habladurías y difamaciones que dañan la relación entre las personas y también dentro de la misma Iglesia. Todo grupo humano está expuesto a ser juzgado sin verdadero conocimiento. La crítica destructiva daña a las comunidades, divide los equipos, destruye a la sociedad. Por el contrario cuando hablamos bien de una persona, con toda verdad, estamos ayudando a aumentar su autoestima. Cuando hacemos una alabanza sincera, fomentamos lazos de unión. Hoy guardemos en nuestro corazón estas palabras de Jesús y veamos cómo es nuestra forma de mirar a los demás. 








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