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Aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón
Meditación al Evangelio 19 de junio de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



¿Cómo puede alguien vivir sin amor? Será una vida triste, amargada, sin sentido. Hoy celebramos el Sagrado Corazón de Jesús, hoy celebramos el día del verdadero Amor. Cuando vemos a los grandes criminales y escuchamos los terribles asesinatos, crece en nuestro interior una ola de indignación y con frecuencia hasta deseos de venganza.

Tengo un amigo que en esas ocasiones siempre lanza la pregunta: “¿Qué hay en el corazón de esas personas para que puedan hacer tanta maldad? Seguramente nunca sintieron el verdadero amor y no se sienten queridos por sus seres cercanos”. Y con frecuencia hemos comprobado que al mismo tiempo que son grandes victimarios, ellos, en muchos modos y aspectos, también han sido víctimas y no han sentido el verdadero afecto.

El amor es un ingrediente fundamental para el equilibrio sicológico y afectivo de la persona, de otro modo está desquiciado. Por eso Dios nuestro Padre siempre ha buscado mostrarnos su grande e inmenso amor. Nosotros nos hemos hecho imágenes falsas de Dios como policía, como juez, como vengador. Él siempre se ha manifestado como amor. En el pasaje del Deuteronomio de este día afirma que está enamorado de su pueblo, que lo escoge simplemente por la locura de su amor. También San Juan nos insiste en su carta que el amor consiste no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero y nos envío su Hijo para rescatarnos de nuestros pecados. Amor grande de quien ama a pesar de encontrar pecado y maldad. Y Jesús nos lo demuestra en todas sus acciones, en su entrega por nosotros, en su sangre derramada, en su total donación. Y hoy nos pide que descubramos su amor, que nos acerquemos a Él y depositemos en Él todas nuestras fatigas y agobios.

“Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo los aliviaré”, son las palabras llenas de amor que hoy nos dirige. Sólo el amor es capaz de sanar a un corazón herido, sólo el amor puede levantar a quien se encuentra perdido, sólo el amor de Jesús es capaz de levantarnos, de restaurarnos y devolvernos la dignidad de hijos aún cuando nos hayamos alejado de la casa paterna. Este día del Sagrado Corazón acerquemos nuestro corazón al Corazón de Jesús y permitamos que sane nuestras heridas.








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