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¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?
Meditación al Evangelio 5 de junio de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Estos días, como primera lectura, hemos estado leyendo pasajes de la Segunda Carta de San Pablo a Timoteo que nos ofrecen una serie de expresiones de amistad y confianza, pero también muchos consejos y palabras de ánimo para quien tiene que conducir una comunidad y sufre a causa de la Buena Nueva.

San Marcos por su parte recoge una cita del Antiguo Testamento que parecería prometer al Mesías una victoria segura, libre del sufrimiento: “Siéntate a mi derecha, yo haré de tus enemigos el estrado donde pongas los pies” ¿Por qué entonces el sufrimiento y la cruz de Jesús? Fue una pregunta acuciante que dolía entre los discípulos y que poco a poco fueron entendiendo a la luz de la Resurrección y de una nueva forma de entender el mesianismo. San Pablo recurre a los ejemplos de sus propios sufrimientos y dolores.

Describe sus fracasos y problemas, no con angustia o como reclamo, sino como gloria de lo que ha sufrido unido a Cristo Jesús, por eso llega a afirmar: “¡Qué duras persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor”. Siempre en la persecución, Pablo sintió la presencia de Jesús y lo sufrió con alegría. Y lanza una afirmación atrevida y fuerte: “Todos los que quieran vivir como buenos cristianos, también serán perseguidos”. ¿Dónde quedan, entonces, esas teologías de una retribución casi a fuerzas que asegura la felicidad por las buenas obras? No podemos entender el seguimiento de Jesús como un boleto seguro para la felicidad sin contratiempos ni dificultades, pero lo que sí es seguro es que quien sigue a Jesús, a pesar de los problemas, encuentra paz interior.

No es la paz del no hacer nada ni comprometerse con nada, sino la paz y satisfacción que da la lucha por la verdad y la justicia.  De ahí la invitación que hace San Pablo, no sólo a Timoteo, sino a todo discípulo: “Tú, en cambio, permanece firme en lo que has aprendido… la Sagrada Escritura puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación”.

Palabras de ánimo también para nuestros tiempos donde también aparecen perseguidos quienes buscan los valores del Reino: justicia, verdad, honradez… Pero, por Jesús y con Jesús, vale la pena afrontar las dificultades y problemas, vale la pena ser perseguido.








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