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Ustedes no son del mundo, pues al elegirlos, yo los he separado del mundo
Meditación al Evangelio 16 de mayo de 2020 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Al escuchar este pasaje del Evangelio me queda una preocupación sobre lo que realmente quiere Jesús para cada uno de nosotros. Nunca he creído que Jesús desprecie el cosmos que su Padre Dios ha hecho con tanta sabiduría y que mantiene con tanto amor. La creación es la obra en la que Él mismo ha participado pues “en el principio estaba el Verbo y sin Él nada fue hecho de todo lo que hay”. No es pues un desprecio a la naturaleza. Tampoco es, como algunos grupos puritanos en diferentes etapas de la historia lo han pregonado, un desprecio al cuerpo, como si el alma estuviera como encadenada o encarcelada en el cuerpo. No tienen este sentido las palabras de Jesús que hoy nos recuerda San Juan.

Son más bien dos dinámicas o estructuras que San Juan en su evangelio nos ayuda a resaltar. La forma de actuar de Jesús, y por consiguiente de sus discípulos, tiene unos valores y unos principios que “el mundo” no entiende.  Es como una novedad y muchas veces se ve como una amenaza y peligro para un sistema donde lo importante es el poder, el dinero y el placer.  Si pretendemos vivir según las convicciones de la fe, no nos debe sorprender que encontremos a nuestro alrededor indiferencia, hostilidad o ataques abiertos.

Todos hemos conocido personas que han sido despedidas de su trabajo porque no se han prestado a “negocios o manipulaciones”. Todos hemos sentido la presión para decir una “mentira piadosa” que nos reportará beneficios. Como si una de las características del seguimiento de Jesús fuera estar siempre en contra corriente y causar problemas y ataques. Creo que lo que menos debería preocuparnos es esta situación de adversidad, pues sería un signo de que estamos viviendo el evangelio. Ojalá nunca nos acomodemos a los criterios del mundo.

Porque el mundo atrapa, esclaviza con sueños de libertad y felicidad. Señor Jesús, ayúdanos a vivir en coherencia con tus palabras, concédenos luz para discernir tus mandatos y fortaleza para sostenernos en tus caminos. 







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