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Nacimiento de Juan Bautista
Meditación al Evangelio 23 de diciembre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Dos grandes profetas hacen presencia en medio de nosotros cuando ya faltan solamente unas horas para que llegue la Navidad. Dos profetas que son precursores y al mismo tiempo preparan el camino al Señor. Malaquías con tonos fuertes y exigentes anuncia la llegada, el día de la venida: “Será como de fuego fundición, como lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata”.

Ese tiempo largamente esperado, se hace actual y cercano en la palabra de Lucas que nos viene a decir que todo plazo se cumple. A Isabel se le llegó la hora de dar a luz. Es el cumplimiento de lo que nos anunciaba Malaquías sobre un mensajero que vendría delante del Salvador.

Pero al mismo tiempo el nacimiento de Juan es una alegría grande para todos y el inicio de una renovación y progreso. En su nombre lleva la señal de su misión: “Dios ha hecho gracia” “Dios ha tenido misericordia”. Hay quienes se oponen a este nombre, como queriendo oponerse, simbólicamente, a la obra misericordiosa de Dios, pero su padre, Zacarías, que en un momento tuvo graves dudas, a pesar de su lengua trabada, explica que éste es el verdadero nombre. Así al confesar su fe, recobra la palabra y glorifica al Señor.

Es un nacimiento que llena a todos de alegría y de admiración porque realmente es la manifestación de esa misericordia grande de Dios y al mismo tiempo es pregón de otro nacimiento que hará encarnación de esta Misericordia. Las preguntas que espontáneamente surgen de la gente de las montañas, muestran que reconocían en este niño un prodigio verdadero.

Ya estamos a unos momentos de recibir al Salvador, que también nosotros podamos abrir nuestro corazón a la admiración y a la alabanza frente a la gran misericordia de Dios, que reconozcamos que también con nosotros ha estado grande. Que dispongamos con limpieza, con justicia y con rectitud un lugar en nuestro corazón para que pueda nacer Jesús. El nacimiento de Juan ya nos alegra y nos dispone a recibir al Salvador. “Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven a salvar al hombre que modelaste del barro”.







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