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Dios hará justicia a sus elegidos que claman a él
Meditación al Evangelio 16 de noviembre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



En los momentos difíciles de nuestra vida no estamos solos. Tenemos un Padre Dios que nos acompaña. Jesús insiste en que los discípulos han de orar. Orar siempre, a todas horas, sin desfallecer.

Así nos muestra Jesús la importancia de la oración en nuestra vida. Con el ejemplo de la viuda necesitada de justicia, que acude persistentemente ante el juez, hasta que fastidiado otorga su petición, Jesús nos hace recordar que nosotros, en una u otra forma, también nos hemos visto en necesidad y urgencia extrema. Siguiendo su ejemplo debemos recurrir a la oración.

No seamos autosuficientes, no nos desesperemos, busquemos en la oración el auxilio del Señor. Cuando pedimos lo que en verdad es justo, tengamos la confianza de que lo lograremos y recibiremos respuesta. Este es un asunto de fe: nosotros no nos bastamos a nosotros mismos, necesitamos ponernos en las manos de Dios. Estamos convencidos de que Él actuará en nuestro favor si realmente lo que pedimos es conveniente para nosotros.

En este mismo sentido, con palabras elocuentes, con prodigios maravillosos, nos recuerda el libro de la Sabiduría como el Señor actuó a favor de su pueblo, cómo lo rescató de la opresión de Egipto y lo acompañó cuidándolo en su peregrinar por el desierto. Por eso la invitación de este día es que no nos desanimemos frente a las graves dificultades, menos en la lucha por una vida más justa y más llena de amor. Que las injusticias y la mentira, no nos dobleguen, sino que pongamos más firme nuestra confianza en el Señor.

Hacer oración en todos los instantes, esa oración que es “un estar presentes en todo momento a los ojos de Dios”, esa oración que es un murmullo inacabado lleno de confianza en su amor. Esa oración que es sabernos en sus manos amorosas. Ahora bien, la condición es que tengamos “fe”.  El riesgo es que nos sentimos tan preocupados por otras cosas (“comer y beber” nos decía el pasaje de ayer), que le damos poco tiempo y poca importancia a la oración.

Hoy Jesús, que le da mucha importancia a mi relación con él, me lo repite una vez más: si creo en él, le descubriré presente, me daré cuenta de que me escucha. La fe no inventa, sino que nos ayuda a descubrir. Que en este día descubramos esa presencia amorosa de Jesús junto a nosotros.







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