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El reino de Dios ya está entre ustedes
Meditación al Evangelio 14 de noviembre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Hay quienes se cuestionan y se desaniman porque después de dos mil años, después de los milagros y el mensaje de Jesús, parece que seguimos igual o peor. “¿No ha sido inútil su predicación y toda su doctrina?”, llegan a preguntarse. Pero esta pregunta no es ninguna novedad, ya los fariseos se la hacían a Cristo y lo cuestionaban sobre cuándo llegaría el Reino de Dios.

La respuesta de Jesús: “El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes”. Lo mismo nos dice en este día: el Reino de Dios no llega aparatosamente, con grandes signos, porque el reino ya está actuando en medio de nosotros.

Estas palabras a mi me llenan de optimismo y esperanza. Basta que pongamos un poco de atención y descubriremos cómo hay en medio de nosotros signos de esta presencia del Reino. Hacen más ruido las noticias escandalosas y nos apachurran creyendo que todo va mal. Sin embargo, yo me ponía a revisar los encuentros que he tenido en este día y todos son signos de la presencia del reino.

Todos me han tratado con respeto y con cariño, y no porque me conocieran especialmente, para muchas de las personas con quien me he encontrado soy un perfecto desconocido, y sin embargo me han mirado con respeto y delicadeza. Yo he tomado estas deferencias como signos del amor de Dios.

Los periódicos hablan de grandes desastres, de asesinatos horrendos, de traiciones, pero el reino de Dios no hace ruido, camina silencioso, pero hace mucho bien. Hoy he descubierto a la mamá que cariñosa llevaba su hijito a la escuela, he visto al hombre, serio y responsable, que hacía con dedicación su trabajo.

He mirado la sonrisa que me ha devuelto una abuelita desconocida… Hay mucha presencia de Dios en nuestro mundo, pero es presencia escondida, pero por escondida, como las perlas, es más valiosa. Hay más personas buenas, honestas, trabajadoras, que perversas y desequilibradas.

El amor de Dios se sigue manifestando en medio de nosotros, necesitamos reconocerlo, hacerlo crecer, buscar que dé más frutos. ¿Seremos capaces de descubrir que hoy, en medio de nosotros, sigue trabajando y redimiendo Jesús? ¿Sentimos entre nosotros la presencia del Reino?







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