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Al que mucho se le da, mucho se le exigirá
Meditación al Evangelio 23 de octubre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Toda comparación tiene sus límites y aunque no me gusta mucho que se considere al Señor Jesús como un patrón furibundo que a su regreso pedirá cuentas sobre los bienes encomendados, la parábola del administrador es muy actual para todos nosotros.

Los bienes materiales, la naturaleza, el tiempo y todos los elementos que sostienen nuestra vida tienen una carga fuerte de responsabilidad en su uso y abuso. Las palabras que piensa el mal administrador, “Mi amo tardará en llegar”, y sus acciones de maltratar a los otros siervos y siervas, y de beber y embriagarse, son penosamente actuales.

Hay quienes piensan que tienen todos los derechos porque su herencia, su inteligencia y su astucia, les han permitido apoderarse de ellos. Nadie tiene derecho a desperdiciar, maltratar o apoderarse injustamente de los bienes porque no son sólo de él. Si pensáramos que los bienes terrenales solamente los tenemos como administrados y con una fuerte obligación de mirar el bien común, actuaríamos de otra forma.

La insistencia del pasaje de este día sobre el estar vigilantes y preparados nos lleva a una reflexión sobre el modo en que estamos utilizando todos los regalos que Dios nos ha hecho y los frutos que estamos dando. Jesús nos previene: el día de la salvación llega como un ladrón en la noche, en el momento más inesperado.

San Pablo en la primera lectura, nos hace caer en la cuenta de que no debemos ser esclavos del pecado,  de que hemos nacido para vivir en la libertad de los hijos de Dios. Nos pide que no nos dejemos dominar por el pecado ni seguir las malas inclinaciones, sino ponernos al servicio de Dios.

Son pensamientos que se complementan y que nos hacen reflexionar sobre nuestro modo de actuar. El Señor nos ha confiado sus bienes y debemos estar alertas para no convertirnos en esclavos de ellos, ni para esclavizar por medio de ellos a nuestros hermanos.

La urgencia con que Jesús proclama que estemos atentos nos debe llevar a estar atentos, no dejarnos adormilar por la monotonía del diario vivir, ni por la ambición que nos pide siempre más, sino que ser conscientes de que todo lo que tenemos ha de ser administrado responsablemente con amor y servicio a los hermanos.

Quizás la pregunta de Pedro la quisiéramos hacer nosotros y la respuesta de Jesús, es que también esta parábola y esta exigencia es para cada uno de nosotros. ¿Cómo estamos utilizando el regalo del Señor? ¿Estamos preparados para el día final?







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