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La cosecha es mucha y los trabajadores pocos
Meditación al Evangelio 18 de octubre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Hoy celebramos la fiesta de San Lucas, Evangelista. San Lucas, del que se dice que era médico cristiano, de origen griego, nos presenta una visión muy especial de Cristo que nos ayuda a verlo con nuevos ojos.

Escribe para una comunidad asediada tanto por la cultura romana como por la cultura griega, que presentaban la salvación o bien en el poder y la riqueza, o bien en la sabiduría y la belleza. Pero Lucas nos habla de otro tipo de belleza, de otro tipo de poder y de una nueva sabiduría. Centra su evangelio en la misericordia de Dios que acoge a los pecadores, que da un puesto especial a las mujeres y que anuncia el evangelio a los paganos.

Nos presenta una comunidad guiada por el Espíritu Santo, sostenida en su esperanza por la oración y con una misión especial: llevar a plenitud la misma misión de Jesús. Por eso San Lucas insiste en que el discípulo debe parecerse al maestro.

En el pasaje de este día nos presenta las cualidades que debe tener un discípulo: la pobreza, llevar el evangelio en comunidad, llevar a todos los lugares el mensaje, proclamar la liberación y hacerlo al mismo estilo de Jesús manifestando que el Reino está cerca. Y esta misión no es sólo de unos cuantos, por eso hoy nos señala que fueron enviados “otros setenta y dos”.

El Papa Francisco ha insistido mucho en estas características del discípulo y pretende hacerlo realidad en las mismas estructuras del Vaticano. Ha insistido en que la Iglesia podrá predicar el evangelio sólo desde la pobreza y con los pobres. Quiere retomar el mismo Espíritu que infundía Cristo a aquellos setenta y dos. Todo el evangelio, que después continuará en el libro de los Hechos de los Apóstoles, estará conducido y cuidado por la acción del Espíritu Santo.

San Lucas nos presenta una bella manera de entender y vivir el Evangelio y la Iglesia. Pero su mensaje no es solamente para aquella comunidad representada por Teófilo, “amigo de Dios”, sino para todos los tiempos, para todos los ambientes y para todos los “Teófilos”, amigos de Dios. Ojalá que al celebrar hoy a San Lucas nos enamoremos de su evangelio y vivamos su mensaje. Que hagamos del “camino”, el objeto de nuestra evangelización, que asumamos la pobreza evangélica como signo del Reino y que nos entusiasmemos en ser discípulos del Señor.







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