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Jesús tomó la firme determinación de ir a Jerusalén
Meditación al Evangelio 1 de octubre de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Es muy frecuente que entre los adolescentes que se acercan a platicar o a confesarse, salgan a relucir sentimientos de angustia y de desesperación y no pocas veces intentos de suicidios. En nuestro mundo y en nuestro tiempo han aumentado considerablemente los suicidios y las doctrinas que favorecen esta práctica.

No es raro escuchar entre jóvenes y adolescentes, reclamos serios sobre las causas de la vida y por qué sus padres los han traído a este mundo. Cuando ha llegado el dolor, cuando los fracasos se acumulan, cuando se ha perdido todo: familia, dinero y salud; se llega a un estado tal que no tiene sentido la vida y muchos optan por el suicidio.

En el pasaje evangélico de este día encontramos la respuesta que nos ofrece Jesús, que va por otro camino, nos presenta lo que puede ser una verdadera propuesta para todas las situaciones de dolor y sufrimiento: “Cuando se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de ir a Jerusalén” Jesús no rehúye el dolor y el sufrimiento, pero les da un verdadero sentido.

No es sufrir por sufrir, sino que tiene un sentido salvador. No depende del bienestar material para ser feliz, hay valores más preciados y verdaderos que nos sostienen en esta vida. Por eso, aunque sabe que habrá dolor y sufrimiento acepta el reto de subir a Jerusalén. Los discípulos en cambio toman el camino fácil cuando encuentran la dificultad.

Proponen que a quienes no quisieron recibirlos les caiga fuego del cielo y los destruya. Destruir lo que no se entiende, acabar con lo que es diferente… ¿Y si lo que no se entiende es la propia vida? ¿Y si el dolor y la enfermedad se nos acercan? ¡Entonces se propone el suicidio! Es una falsa salida.

Dejémonos tocar por Jesús y por sus valores, y nuestra vida cambiará. No es cierto que solamente con salud y dinero se puede ser feliz, hay otro tipo de felicidad y nosotros conocemos a muchas personas que, a pesar de su enfermedad y su pobreza, viven felices y aportan felicidad a sus hermanos.

¿Qué te dice Jesús de tus enfermedades y problemas? ¿Cómo puedes tú tomar la firme determinación de subir a “tu Jerusalén” de soledad o sufrimiento? Acércate a Jesús. Él será tu fortaleza. Podemos hacer muy nuestra la respuesta del salmo y decirla una y otra vez: “Dios está con nosotros”







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