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Comentario 1Sm 18
Saúl, aunque el texto indique que es rey de todo Israel, sólo gobierna sobre las tribus del centro.


Por: Dr. Konrad Schaefer O.S.B - Tais Gea | Fuente: Catholic.net



El capítulo presenta la envidia de Saúl ante el aprecio que progresivamente va adquiriendo el joven David ante todo el pueblo. Se menciona en primer lugar el aprecio por parte de Jonatán (príncipe heredero), después todo el pueblo, los servidores de Saúl, las mujeres que cantaban coplas en honor a David, etc… hasta indicar que todo Israel y Judá amaban a David.

La frase del v. 16 sobre la estima por parte de Judá y de Israel muestra una realidad teológica. En el tiempo de Saúl y de David no existían los dos reinos que marcaron la división después del reinado de Salomón. Posiblemente el autor hace una relectura de este hecho a la luz de la deseada unificación de los dos reinos bajo un mismo rey a ejemplo de lo que sucedió en el reinado de David.

El I libro de Samuel indica que Saúl se hizo proclamar rey en Guilgal por todo Israel. Sin embargo, se considera que realmente fue un rey que realiza la unión de las tribus del centro: Benjamín, Manasés-Makir (Galaad) y posiblemente Efraín. Para vencer a los amalecitas tienda lazos con la tribu del sur, Judá. Pero sin ser una unión política como lo será en el reinado de David.

Por tanto, Saúl, aunque el texto indique que es rey de todo Israel, sólo gobierna sobre las tribus del centro. La unión entre las tribus se llevará a cabo con David quien es primero proclamado rey de Judá en Hebrón (2Sm 2, 3-4) y más adelante los ancianos de Israel acuden a Hebrón y lo reconocen como rey (2Sm 5, 3-5). Es hasta este momento en que se da una unidad entre todas las tribus. Pero aún así no se puede considerar como una unión entre el reino del norte y del sur sino más bien la unidad de todas las tribus.

Esta unión fue reforzada con la capital en Jerusalén la cual no pertenece a ninguna de las tribus. Esto favorece la unidad política y a la vez religiosa ya que se traslada el arca de la alianza a Jerusalén. Esta unidad duró poco. Solo se mantuvo durante el reinado de David y de Salomón. Será en el reinado de Roboam en donde, al no ceder en las peticiones de los ancianos de Israel, se da la ruptura. Es en 931 aprox. cuando se definen los dos reinos (norte-Judá y sur-Israel).

Analizando estos datos históricos se puede notar que el autor no tiene una intención historiográfica sino que más bien teológica. Busca mostrar, a través del aprecio de David por parte de los dos reinos, la esperanza de la unificación del reino dividido llevado a cabo por un rey a imagen del mayor rey de Israel: David, con todo su encanto y sus fallas.







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