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Entrevista a Eva Fernández Huéscar, corresponsal de COPE en El Vaticano e Italia

El Papa de la ternura
Desde Roma, Eva informa a diario sobre el papa Francisco, sigue de cerca sus pasos y le acompaña en todos sus viajes internacionales.


Por: Luis Javier Moxó Soto | Fuente: Catholic.net



Eva Fernández es corresponsal de COPE en El Vaticano e Italia. Desde Roma, informa a diario sobre el papa Francisco, sigue de cerca sus pasos y le acompaña en todos sus viajes internacionales. Es madrileña y juega al tenis.
Filóloga reconvertida en periodista, trabaja en la radio desde hace más de veinte años, ha impartido clases de Redacción Creativa y Comunicación Radiofónica. Escribe en el semanario Alfa y Omega y participa en el programa semanal Crónica Vaticana del canal Trece. Sus reportajes radiofónicos le han valido premios internacionales. 
Después de acompañar al papa Francisco en su viaje apostólico a Rumanía y de emplearse a fondo en la promoción de su última publicación en Planeta “El papa de la ternura”, recién aterrizada de nuevo en Roma ha podido contestar mis preguntas…

Eva, ¿cómo y cuándo fue su primer encuentro personal con el Papa Francisco? ¿Qué impresiones y sensaciones le produjo?

Aunque he tenido la fortuna y la oportunidad de encontrarme con el Papa en distintos momentos, sí que me gustaría dejar claro un aspecto que suelen compartir todas las personas que tratan de cerca a Francisco: “Era como si tuviera todo el tiempo del mundo para mí”.

La primera ocasión fue cuando en mi primer viaje internacional a Georgia y Azerbaiyán me presentaron como la sustituta de Paloma García Ovejero, que acababa de ser nombrada subdirectora de la Oficina de Prensa vaticana. Allí, Francisco, mientras hacía el gesto con las manos me dijo que había volado la paloma… pero que llegaba la golondrina… Después he tenido la oportunidad de comentarle asuntos profesionales, pero realmente lo que más le interesa es cuando le hablas de la familia, de amigos o de personas cercanas que lo están pasando mal; entonces te das cuenta de que no te dice que reza por ellos para quedar bien… Y lo más impresionante es que a la siguiente ocasión te pregunta por esa persona en concreto… Es un Papa muy cercano, que no hace diferencias entre personas. Todos los periodistas que trabajamos cerca nos sentimos especiales para él. No lo hace como estrategia informativa, sino por respeto y delicadeza con la persona.

¿Dónde ve usted más reflejada la característica de la ternura en el Papa Francisco que destaca en su libro? ¿En qué detalles concretos y más significativos, en el tiempo que lleva de pontificado?



He intentado mostrar esa faceta más íntima del Papa, los gestos que no alcanzan a descubrirse en una crónica de radio o de televisión o de agencia, ni siquiera en sus discursos. Esa palanca que le lleva a recorrer miles de kilómetros para visitar un país que casi cuesta situar en el mapa, a mandar detener el papamóvil en medio de la multitud para dar una caricia a una anciana ciega, para consolar a una niña de la calle en Filipinas o arrodillarse ante un sacerdote anciano que ha pasado media vida en una cárcel en Albania… Es precisamente en su encuentro con tantas personas distintas a lo largo de la jornada donde veo esos detalles pequeños de ternura.

He querido mostrar lo que quizás otros no ven o se ve con dificultad. Ese gran secreto del Papa que le ha llevado a llegar a personas tan distantes: le importa cada persona. Esa es su verdadera obsesión, la reforma del corazón, a ser posible utilizando una buena dosis de ternura.

¿Ha sido bien interpretado este rasgo de su personalidad por los medios y la gente? ¿Podemos decir que hay medios que sesgan o filtran la imagen del Papa Francisco, o sus palabras y gestos, según sus propios intereses, y en qué sentido esa ternura puedan o no obviarla?

Sinceramente, no creo que la “Revolución de la Ternura” propugnada por el Papa desde el mismo día en el que dio inicio a su pontificado pueda ser cuestionada, porque tiene raíces evangélicas. El Papa señala directamente al Evangelio. Busca imitar a Jesús. Y de hecho es “técnicamente” su Vicario en la Tierra. Y sus prioridades son los pobres y los que sufren las injusticias.

Lo que no podemos obviar es que tal como ocurría con Benedicto XVI, con San Juan Pablo II, y con Pablo VI, siempre hay resistencias dentro y fuera de la iglesia que cuestionan sus actuaciones. Los que cuestionan al Papa cambian de nombre según el pontificado, pero siempre los hay. Por eso siempre es bueno acudir a las fuentes. Buscar las intervenciones directas del Papa y evitar a los intérpretes. Es la forma directa de conocer la verdad.



En un Papa que se arriesga, y en una sociedad en la que cualquiera de sus palabras es analizada al segundo con lupa, puede haber cosas que desconcierten a algunos, pero antes o después van encajando. En este puzle -este poliedro, que es la figura con la que el Papa ve la realidad- no podemos perder de vista la fe. Pedro es Pedro. Él está asistido por el Espíritu Santo, no yo. Él sabe más. Sabe lo que hace. Porque obedece al Espíritu.

Usted que ha acompañado tan de cerca al Papa Francisco, además de la ternura, ¿cuáles son otras cualidades que posee el Papa que lo hacen especialmente cercano a las personas con las que trata, y especialmente con los periodistas: cercanía, sencillez, sinceridad, autenticidad, humildad...?

Me encantaría que quien lea el libro redescubra el poder que encierra la ternura para cambiar el mundo y que los lectores puedan llegar a sentir directamente esa ternura del Papa a través de otras virtudes tan relacionadas con la ternura.

Siguiendo a diario al papa, sus gestos, palabras y detalles con las personas nos ponen delante de los ojos a alguien que transforma sus gestos en encíclicas y descubre una faceta poco explorada de Francisco y que quizás no siempre se ve.

Porque el Papa Francisco tiene una ternura contagiosa. Considero que la alegría y la misericordia son los rasgos que caracterizan la impronta que está dando al papado.

La ternura de Francisco es sincera. Te invita a ser mejor. Fruto de la coherencia entre lo que dice y lo que hace. A veces nos da miedo tratar bien a las personas, poner el corazón en lo que hacemos y el Papa nos está diciendo que nos estamos perdiendo lo mejor.

Ojo, que la ternura no es solamente repartir caricias. Es mostrar afecto, dulzura, simpatía…y la expresión más serena, bella y firme del respeto y del amor. La ternura se muestra en el detalle, en la mirada, en el abrazo entregado y sincero. Sin ternura es difícil que se creen vínculos.

Muchas gracias, Eva, por encontrar un pequeño hueco en su apretadísima agenda de corresponsal de COPE en Italia y El Vaticano. Quiero preguntarle, por último: ¿Cuáles son los objetivos y destinatarios preferentes de su libro? ¿Por qué, o cómo, se lo recomendaría, por ejemplo, a un padre o madre de familia, a un joven, a un sacerdote y a una religiosa? ¿A alguien más?

El libro está escrito para toda aquella persona, joven, padres de familia, religiosos o sacerdotes que quieran conocer una faceta íntima y menos conocida del Papa. Aunque se han escrito muchos y muy buenos libros sobre el Papa hasta ahora ninguno había puesto el foco de atención en la ternura. Es una palabra, un concepto, que el Papa Francisco reivindica desde el principio. Por eso me llamó la atención inicialmente. Después es cuando me di cuenta de que no había nada al respecto. Y entonces me puse a recopilar sus ternuras. Historias con protagonistas y nombres propios. Eso es lo que espero añadir: simplemente, aportar mi mirada en un vacío que detecté y que ya puedo decir abiertamente que está resultando “contagiosa”, porque desde que se ha publicado tengo la alegría de recibir noticias de personas muy distintas de todo el mundo a los que está haciendo mucho bien la lectura y eso es algo que me reconforta y produce gran alegría. Es realmente el único fin con el que he escrito este libro.







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