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"La casa edificada sobre roca y la casa edificada sobre arena"
Meditación al Evangelio 27 de junio de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de la crisis fuerte que azota no sólo a nuestro México, sino a todo el mundo occidental. Parece un gran edificio a punto de derrumbarse. ¿Por qué sucede esto? Quizás porque están fallando los cimientos, porque se construyó sobre arena, porque se puso el corazón en los bienes materiales. Jesús hoy nos tiene una propuesta en el pasaje de San Mateo.

Es la parte final del discurso de la montaña y parece cerrarse con una clara distinción entre el hablar y el actuar; lo que llamamos actualmente coherencia entre fe y vida. El auténtico discípulo de Jesús no se formará  con ir pregonando y diciendo: “Señor, Señor”, tiene que haber una clara correspondencia. Se hace alusión al Padre Nuestro al decir que entrará al Reino de los cielos quien cumpla la voluntad de su Padre. Es el “padre nuestro” vivido, con el espíritu de las bienaventuranzas.

Y Jesús exige aún mayor claridad: no basta realizar algunas obras buenas o aparentemente buenas, como son en este caso: hablar en su nombre, arrojar demonios o hacer milagros. Éstas eran señales del discípulo pero quedan todas destruidas cuando se obra “el mal”, la iniquidad, es la misma palabra que utiliza cuando se rechaza a los malhechores que oprimen al justo y se olvidan del Señor.

Debe haber entonces coherencia entre el corazón y la vida, no se puede hablar y decir una cosa y hacer otra. La fórmula de rechazo parecería muy fuerte en labios de Jesús, sin embargo quien quiere confundir el bien con el mal, es ciertamente rechazado. Nuestro pasaje termina con una comparación entre las casas construidas sobre la arena o sobre la roca. La diferencia. “escuchar la palabra y ponerla en práctica”.

Es el término del sermón de la montaña y como una especie de revisión de nuestras vidas. ¿En dónde estamos fincando nuestra morada: en la  palabra del Señor o en las arenas movedizas de nuestro egoísmo y presunción? ¿No estaremos equivocando la técnica de construcción cuando ponemos más énfasis en los bienes materiales y descuidamos la voluntad del Padre que nos invita vivir plenamente la fraternidad?







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