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"¡Ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado"
Meditación al Evangelio 17 de abril de 2019 (audio)


Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net



La víspera del jueves santo nos sitúa ya en la mesa del amor y junto a Jesús compartiendo con sus discípulos todas sus inquietudes sobre su entrega. En torno a la mesa se pueden hacer confidencias sobre los miedos, sobre los sueños, sobre las esperanzas.

Y es en torno a esa mesa donde Jesús expresa el dolor que le atenaza el corazón: uno de los suyos lo va a entregar. Judas, siguiendo el ritmo de preguntas que todos hacen, también se atreve a preguntar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” La respuesta brota al mismo tiempo de la tristeza y de la confirmación espontanea: “Tú lo has dicho”. Es un “tú” que quiere expresar la confianza inmensa de Jesús en Judas, amigo y discípulo, invitado a participar en la construcción del Reino, aceptándolo y respetándolo como es, y ratificando aquella primera llamada. Pero también es un “tú” que respeta la libertad del hombre que puede escoger otros caminos. Muchos han tratado de justificar a Judas argumentando que veía como indeciso a su Maestro, que pretendió hacer un bien… pero también quienes lo justifican están errados en su forma de concebir el mesianismo de Jesús.

El dinero, el poder, las venganzas, no son el camino de Jesús y no necesita que nadie lo “empuje” para aceptarlos. Quienes así justifican la traición de Judas, no hacen más que constatar que ahora sigue en camino esa traición e incomprensión de Jesús. No podemos ensañarnos ni condenar a un hombre que se ha equivocado, el mismo Jesús, con sus palabras en la última cena y en el momento de la entrega, lo llama a conversión y le recuerda su cariño. Pero sí tenemos que revisar nuestras propias traiciones que pueden aparecer sustentadas en principios aparentemente buenos pero que no cuajan con los principios de Jesús.

En su nombre ahora condenamos, por unas monedas se sigue traicionando y entregando a las personas, por intereses de “la nación” se siguen condenado a los desprotegidos y justificando situaciones injustas. ¿No estaremos haciendo también nosotros el papel de Judas? A pesar de nuestras traiciones, hoy Cristo nos habla y también a nosotros nos dice: “Amigo, ¿A qué has venido?”. Respondamos sinceramente a Jesús.



Reflexión de Mons. Enrique Díaz en audio:





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