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Los Spinners y la fe
¿Qué tienen que ver los “Spinner” y las dificultades al momento de hacer oración?


Por: Sebastian Campos | Fuente: Catholic.net



No hay que hacer un estudio científico para descubrir que algo ocurrió con esto de los spinner. Se volvieron una moda en un par de semanas y pasaron de ser un juguete que solo aparecía en videos de Youtube a un producto económico que se vende en las calles y hasta los están pirateando, se masificó. Seguro tienen su encanto y los que somos un poco más adultos (aunque ni tanto), nos cuesta descubrir cual es el chiste del aparato, pero nuestros niños y jóvenes al parecer están fascinados.

Los “porqué” no me interesan, pero si me parece que es importante que miremos con detención la conducta que implica el estar con este juguetito en las manos. Yo conocí estas cosas hace varios meses, en esas vueltas vagas en youtube, cuando de pronto aparecieron unos videos con lo último para calmar la ansiedad y mantener la concentración (les dejo uno de esos videos aquí). Ahí aparecía un cubo como un dado, que tenia varias cosas para accionar y apretar, unos bastones de madera que giraban y se movían muy entretenido  y el famosísimo spinner. La justificación de su existencia no era el ofrecerlos como un implemento de malabarismo o desarrollo de destrezas de motricidad fina, sino que como accesorios para “calmarse y bajar las revoluciones”; como la pelotita de espuma que muchos de nosotros usamos alguna vez.

 

¿Será que nuestros jóvenes están ansiosos, estresados, les cuesta concentrarse y necesitan un escape?. No lo sé a ciencia cierta, pero me parece que sí; de otra forma, no me explico el éxito mundial del rodamiento con tres puntas. No estoy aquí para dar explicación al fenómeno, pues seguro todos tenemos diferentes tesis y diagnósticos al respecto. Que la familia disuelta, que la mala situación económica, que la crisis vocacional, en fin. Eso da para otro artículo.

No obstante, miremos esto con ojos de fe. Es como si Dios nos estuviera dando los resultados de una evaluación con gritos nos dice: ¡Tus jóvenes están ansiosos, estresados, no pueden calmarse y se compran todo lo que les vendan con tal de calmar esa sensación!



Pero lo que sí me parece interesante es que el fenómeno se hace muy evidente cuando estos jóvenes desean profundizar en su vida espiritual, cuando se la toman en serio y hacen un camino de fe. Se les vuelve todo cuesta arriba y se les hace muy trabajoso meterse en las profundidades del amor de Dios. Nada más hagamos el ejercicio de mirarlos en la siguiente oportunidad que hagamos una “Adoración al Santísimo Sacramento” u “Hora Santa”, o simplemente abre un ojo y mira que ocurre con ellos cuando estén haciendo oración al finalizar la reunión, sobre todo cuando esa oración final se extiende un poco más de lo acostumbrado. Como que necesitaran tomar un spinner para ir calmando la ansiedad. Les cuesta rezar.

¿Qué hacemos entonces?. No se trata de mandar a fabricar spinners cristianos con forma de cruz o con imágenes de Santos (No faltó el que dijo que representaba a la Santísima Trinidad y repartió spinners para todos), sino que debemos buscar formas de hacer como dijo San Pablo:

“Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles. He tratado de  adaptarme lo más posible a todos, para salvar como sea a algunos”
1 Corintios 9, 22

Y cuando San Pablo habla de adaptarse a todos, no habla de enseñar técnicas y trucos de spinner en medio de las reflexiones del grupo o de permitirles a los chicos usar diferentes accesorios para “calmar la ansiedad” y mantenerse concentrados en medio de los momentos de oración.

Me parece más bien que se trata de un “comprender quienes son”, cuales son sus necesidades más profundas, sus luchas, sus inquietudes. Seguro podrán mantenerse concentrados en los momentos de oración, si lo que estamos orando les hace sentido. De otra forma, seguro van a comenzar a pensar en qué ropa limpia tienen para mañana o cómo van a hacer  para entregar ese informe atrasado en el colegio. Se van a distraer.



Una pastoral que tenga sentido, que sea significativa, que implique algo más  que cantar y saltar de un lado para el otro al ritmo de un grano de mostaza. Una pastoral que dé respuestas a la vida, esas respuestas y esa paz que por ahora, encuentran en un pedazo de plástico con tres patas y un rodamiento en el centro.

Nos replanteamos entonces, volvemos a evaluarnos. La fe, la comunidad, la vida espiritual, la oración y por sobre todo la relación con Dios, deben ser el mayor método anti estrés, anti ansiedad, un facilitador para la concentración, una moda que nunca pase en sus vidas y que siempre sea un éxito.

Nunca un joven se va a desconcertar en la oración si lo que está rezando es su vida misma. Nunca un joven va a tener una vida espiritual superficial y poco constante en el tiempo, si lo que le hemos compartido le hace sentido a su vida; pero claro, si lo que le damos es un manual de espiritualidad bajado de internet, con ideas copiadas y que poco tienen que ver con lo que realmente vive, lo que hace a diario, lo que siente y la etapa de vida en la que está, lo más probable es que tengamos en nuestros grupos a muchachos y muchachas que cada vez que les decimos “ahora vamos a hacer un momento de oración” te ponen una cara como si les dijeras que van a masticar piedras.

Te invito a mirar estos “spinners” como una oportunidad de reflexión, como una invitación a adaptarnos a ejemplo de San Pablo y replantear lo que nuestras comunidades están ofreciendo, por medio de la fe y del amor de Dios; pues no puede ser que el antídoto para sus frustraciones, estrés y ansiedad, sea un juguete, no puede ser si tienen a Dios en su corazón.

 







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