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“Delete”, otro nombre del aborto
Bárbara tiene dieciséis años, se encuentra en problemas: está embarazada


Por: Yrlánder Hernández | Fuente: Arcol



Bárbara tiene dieciséis años, se encuentra en problemas: está embarazada. Además se le plantea otro problema: abortar lo que lleva dentro, pulsar la tecla “delete” para eliminar a la creatura que está en su vientre…

Bárbara es una joven guapa, alegre y cariñosa, ella y su novio Francisco se aman, se quieren tanto que un día se les “pasó” la mano. La familia de Bárbara es de clase media-alta. Francisco es hijo de un oficinista. Ambas familias presentan polos opuestos, el punto de unión lo conforman Bárbara y Francisco.

Bárbara y su novio han tomado una decisión por la vida del fruto de su amor. Se quieren casar, no solo por la creatura sino porque se aman. Digamos que el bebé ha adelantado la toma de decisiones. La familia de José está orgullosa de la decisión de los dos novios. Francisco siempre ha sido responsable, incluso cuando se equivoca. En la casa de Bárbara los aires son otros. Su madre está desconsolada, decepcionada. Su “hija modelo”, la mayor, a quien tanto había aconsejado… le sale con esto. Ella no puede tolerar la deshonra para su familia. La noticia será un boom cuando se enteren sus amigas. Es una mancha para la familia y también para ella como madre. Y para limpiar esa mancha, ese problema, desea oprimir delete a esa criatura, inocente, pero culpable de la deshonra de su familia.

Bárbara llora a menudo. Lleva tres meses de embarazo y tendrá que aguantar otros seis. Cuando piensa a solas, sin quererlo, llora. Lágrimas resbalan por sus mejillas yendo a parar a su vientre. -Él no tiene la culpa de nada, es inocente, es mi hijo- susurra. ¿Cuál será peor problema, tener un hijo para “deshonra” de su madre o matar a su hijo, pulsar la tecla delete, y acabar con la vida del que no tiene la culpa de nada?

Las amigas de Bárbara la visitan de vez en cuando. Unas ya preparan el Baby shower. Otras, por el contrario, le aconsejan médicos, tratamientos, e incluso le cuentan o se inventan sus propias experiencias… El post-aborto es un problema serio, un duro choque que en algunas ocasiones deja en estado de shock a muchas mujeres. Pero la decisión para oprimir delete es muy dolorosa, delicada y difícil. Entre tanta confusión es casi imposible mantenerse cuerdo.

Bárbara tiene mucha suerte teniendo a Francisco a su lado. Francisco es valiente, sabe que ha cometido un error, pero quiere salir adelante. Es responsable, si, pero por amor; no por legalismo, sino por amor. No por miedo, por el “qué dirán” o por obligación, sino por amor. Cuántas chicas pasan por los aprietos de Bárbara, y cuántas se encuentran solas, abandonadas por sus novios, olvidadas por sus amigas, alejadas incluso por su propia familia, solas en el mundo.

Creo que Bárbara aguantará. Ella no quiere solucionar un “problema” con otro problema, con un delete momentáneo, pero que no se borra del corazón. No quiero pensar en esas chicas solas, obligadas a solucionar su problema con otro peor. Pobres chicas, las compadezco y las quiero. Si tú eres una chica que está pasando por este tipo de problemas, te lo aseguro: el bebé es “tu problema” el problema más lindo, bello y tierno que te ha podido suceder. Ese niño un día te dirá: «mamá, te amo». No tengas miedo. Pulsar delete es fácil, pero inicias un problema mayor, más feo y duro.

No puedo dejar de escribirte a ti, querida chica, que ya has oprimido delete. No te juzgo, ¿quién soy yo para hacerlo? No tengas miedo a pedir perdón, a perdonarte a ti misma y volver a vivir, a entregarte a tus futuros hijos, a esos hermanitos de aquel que está en el cielo y te dice: «Mamá, yo te perdono y te amo». Pues una criatura tan inocente no puede guardar rencor sino amar.







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