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La historia del Primer Papa: San Pedro.
Cuando Jesucristo reunió a los doce, Simón Pedro fue el primer llamado.


Por: Pbro. José Manuel Silva Moreno | Fuente: http://www.parroquiasanmartin.com



Su nombre era Simón hijo de Jona (en arameo, Simón bar Jona, o sea, hijo de Jona), y nació en Betsaida, situada en la orilla septemtrional del lago de Genezaret, pero vivía en el pueblo de Cafarnaúm, con su hermano Andrés, con el que ejercía el oficio de pescador. Fue Jesucristo el que le llamó Cefa, o Kefa (en arameo, piedra o roca; en griego, petros). Fue discípulo de San Juan Bautista, que le dirigió hacia el Maestro. Cuando Jesucristo reunio a los doce, Simón Pedro es el primer llamado.

En los tres primeros Evangelios, la lista de los Apóstoles empieza siempre con su nombre. "Primero Simón, llamado Pedro..." (Mateo 10,2). Después de haber renegado tres veces al Maestro, durante los trágicos días de la Pasión, Simón Pedro es el primero de los Apóstoles a los que se aparece Jesucristo.

 

Los Hechos de los Apóstoles hablan de su obra organizadora hasta el año 50. Es Pedro el que nombra un sucesor de Judas, que se había suicidado, y organiza el cuerpo de los siste diáconos, poniendo así los fundamentos de la Iglesia como organización. Era un espíritu activo y humano, emprendedor y decidido, y el amor a Jesús dirigió constantemente sus pasos hasta su muerte de mártir. En los pocos años que corren desde la muerte en el Gólgota y la muerte del primero de los Apóstoles, éste difundió la nueva enseñanza entre los límites del Imperio Romano y construyó en la roca la base de la futura Iglesia universal, según las palabras del Hijo de Dios "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mateo 16,18-19).

 



Alrededor de los doce apóstoles, de los que Pedro es el jefe, se reúne la comunidad. Después de la aparición del Espíritu Santo, el día de Pentecostés, Pedro empieza a hablar en público, haciendo obra de proselitismo. También hablaba del proceso de Jesús, criticando valerosamente la decisión de los que habían condenado a su Maestro. Es Pedro también el que hace el primer milagro, cuando al cojo ante la puerta del Templo. Es Pedro el primero en ser arrestado, junto con Juan, por el Sanedrín. En el año 42, el rey Agripa I persigue a los cristianos y encarcela a Pedro, que milagrosamente liberado y logra huir. (Hechos 12).

 

   San Pablo habla de la formación de un grupo o partido de Cefa en Corinto (Corintios 1,12), lo que hace suponer que Pedro había empezado a viajar fuera de Palestina. Una carta del primero de los Apóstoles, dirigida a sus discípulos del Ponto, de Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, indica unos posibles viajes anteriores a estas mismas regiones.

Sobre su llegada a Roma hay muchos testimonios. No fue Pedro el que habló por primera vez a los judíos de Roma de la nueva enseñanza, pero fue él quien organizó allí la primera comunidad. En el año 41, el emperador Claudio promulgó un edicto a favor de los judíos, pero diez años más tarde unos disturbios provocados, según el historiador Suetonio, por los discípulos de Chrestus, o sea, los primeros cristianos, decidió a Claudio a expulsar a todos los judíos de Roma, cristianos o no. La clara separación entre judíos, cristianos y mosaicos, es establecida por Nerón en el 64, cuando, atribuyendo a los cristianos las causas de un incendio que destruyó la capital del Imperio, condenó a los judíos cristianos a las penalidades más feroces, entregándolos a las fieras, y transformándolos en antorchas vivientes. Tácito describe en sus Anales (XV, 44) esta tragedia colectiva en la que perecieron millares de inocentes. Entre las víctimas es posible que se encontrara también Pedro. En una sus cartas a sus lejanos fieles, Pedro alude a su próxima muerte. Lo que no se puede afirmar con certeza en sí la carta fue escrita en el año 64 o 67.

 



La crónica de Eusebio de Cesarea da como fecha del martirio y muerte de San Pedro el año 67; San Jerónimo el 68. Es probable que fuera crucificado en la colina del Vaticano, donde fue enterrado. Sobre el lugar del martirio fue erigido por el Papa Anacleto una Memoria beati Petri; donde el emperador Constantino hizo construir una basílica y donde se alza hoy la basílica de San Pedro, construida según planos de Bramante y Miguel Ángel.







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