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Miercoles 21 de diciembre 2016

Sal de Tu Cielo: Dia 30, "Te regalo tu libertad"
Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz.


Por: P. Guillermo Serra | Fuente: Catholic.net



Te regalo tu libertad

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.

 

ORACIÓN CAMINO A BELÉN



Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración.  Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por  el auxilio del Espíritu Santo,  para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

 

CITA

Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo: el cual, siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo, tomando condición de esclavo. Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. (Fil 2, 5-8)

 



REFLEXIÓN

Dios me ha creado por amor y me regaló la libertad para poder amar, amarle a Él y a otros. Así pues, el amor es la libre entrega de uno mismo a la persona amada. Y del mismo modo, yo también tengo que dejar a Dios ser libre, soy “creador” de esa libertad en la medida en que libero a Dios de la cárcel de mis deseos, pasiones, miedos o apegos.

 

Debo dejar a Dios ser Dios, confiar en Él y no decirle cómo tiene que actuar o cuándo tiene que escuchar mis oraciones. Tampoco puedo condicionar su presencia en mi vida a las circunstancias en las que lo necesito. Él es libre de irrumpir en mi vida, revelarme su Amor y “hablarme” a través de los acontecimientos o las personas.

 

Tengo que devolverle su libertad. Él es una persona, de hecho La Persona, tres personas en una; no la puedo manipular según mis necesidades y deseos. La persona divina es Amor y si la dejo actuar con libertad en mi vida, veré cómo hará maravillas.

 

Al contemplar al niñito Jesús, recapacito en que su Encarnación fue resultado de la voluntad del Hijo por complacer a su Padre, ¿quién soy yo para pretender limitar su libertad? Hoy, de rodillas ante el pesebre, se la devuelvo con la confianza absoluta en su amor por mí.

 

ORACIÓN

A MI LADO

Creo, Señor, que eres mi compañía

Espero en tu amor que no vacila

Amo tu presencia noche y día

 

Sentimientos y emociones no siempre acompañan

Cruz y Evangelio son mi vida

Tu corazón latiendo nunca engaña

a esta alma, siempre que respira

 

Respiro porque espero y espero mientras respiro

Pasos grandes quiero dar en mi largo caminar

Seguro voy en mi inseguridad

Sabiendo que tu voz es fiel a mi destino

 

No te mueves, fijo estás

Aunque finges que te vas

Con tu ausencia arrancas

de mí toda inseguridad

 

Libre soy y libre caigo sin parar

dando tumbos sin dejar de tropezar

Sin embargo, a mi lado sé que estás

Tu tierna mano siempre pronta para levantar

 

Del libro Jesús a mi alma. P. Guillermo Serra, L.C.

 

PROPÓSITO

Realizaré un acto de abandono confiado en Jesús pensando en las tres cosas por las que más le pido su ayuda, su intercesión o su acción. Las escribiré en mi carta como señal de que las deposito en sus manos providentes y amorosas.

 

 







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