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Miercoles 23 de noviembre

Sal de Tu Cielo: Dia 2
Una oración sencilla elevada a Dios buscando su presencia y cercanía. Es la súplica que hacemos a Dios cuando nos damos cuenta que solos no podemos.


Por: P. Guillermo Serra | Fuente: Catholic.net



SAL DE TU CIELO: 33 DÍAS DE CAMINO HACIA BELÉN*

DÍA 2*
MIÉRCOLES 23 DE NOVIEMBRE*

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponerse en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañera y guía en este camino hacia el encuentro con su Hijo Jesucristo.



ORACIÓN CAMINO A BELÉN*
Querido niño Jesús: Te quiero hacer presente aquí, en este rato de oración. Muchas veces pienso en ti, me acuerdo de ti, pero no te pienso. Pensarte es quererte y quererte es buscarte. Sí, quiero buscarte, caminar hacia ti, pero sabiendo que Tú me buscas siempre primero. Quiero recorrer este camino de la mano de María, tu madre, sostenido por el auxilio del Espíritu Santo, para que tu Amor se revele en plenitud dentro de mi corazón en esta Navidad.

*CITA*
Sal de tu Cielo es una oración sencilla elevada a Dios buscando su presencia y cercanía. Es la súplica que hacemos a Dios cuando nos damos cuenta que solos no podemos. Es el grito que vivimos de un modo especial durante el Adviento, en el que nos preparamos para celebrar la Navidad. (Sal de tu Cielo. Introducción)

REFLEXIÓN
Dios ha tomado la iniciativa y ha salido a nuestro encuentro porque Él “nos ha amado primero”. El hecho de que nos pregunte ¿dónde estás? ya es señal de que nos busca, pues sabiendo perfectamente dónde estamos, nos quiere reordenar, reubicar. Se preocupa como un pastor que sale en busca de la oveja perdida.

Nuestro corazón ha escuchado su llamado a encontrarnos con Él en Belén, donde se llevará a cabo la plenitud de la Revelación de su amor en la Encarnación del Verbo divino. El Hijo asume nuestra naturaleza y así, Jesús penetra en nuestra realidad, en nuestro tiempo y nuestra historia con un solo fin: salvarnos. Dios ha salido de su cielo.

Pero en el camino hacia Belén descubro que me extravío y tropiezo con frecuencia. A pesar de ser la gracia de Dios la que me levanta, su aparente ausencia me duele y no sé por dónde continuar.



Es en esos momentos cuando clamo nuevamente: ¡Sal de tu Cielo! Pero olvido que Él ya ha salido, de una vez y para siempre. Jesús vino al mundo, padeció y murió por mí. Resucitó y subió al cielo pero antes me dejó su presencia en la Eucaristía y en su Palabra.

¿Por qué lo olvido? ¿Por qué no busco a Dios donde sé que lo puedo encontrar? ¿Por qué me siento solo si Él me está esperando en el Sagrario? ¿Por qué no lo escucho si las Escrituras me gritan que me ama?

ORACIÓN:
SAL DE TU CIELO

¿Qué será salir del cielo
Si un vaciarse y no existir?
¿O dejar el paraíso personal
para vivir para los demás?

Mi cielo no es tan Cielo
me lo creo por seguridad
Pero mientras vivo en la tierra
el cielo es mi debilidad

Sal de tu Cielo no es un grito
Ni un regaño a mi alma
Es una oración hermosa
Un suspiro que me calma

Cada día me levanto
Y escucho muy adentro:
"Sal de tu tierra" y obedezco
Confiando en una promesa

La rutina de ese eco
me golpea en lo más íntimo
Salgo todos los días
pero pierdo el camino

Por eso mi existencia
levanta la mirada a lo alto…

Si es que existes y me quieres,
no me digas cada día
que salga de mí mismo
¡Ven tú Señor a caminar conmigo!

¡Sal de tu Cielo! Yo te ruego
Que las nubes te lluevan
a mi alma afligida
y sin rumbo ya perdida

Sal de tu Cielo
El mismo que me tienes prometido
Sé mi escudo y mi estrella
la herencia siempre eterna

Saldré entonces a la puerta
Miraré al horizonte que me espera
Contaré estrellas y mis huellas
esperando tu presencia

¡Ven Señor Jesús!
Sal de tu Cielo

¡Ven Señor Jesús!
Camina mi alma

¡Ven Señor Jesús!
Escóndeme en tu Corazón

Cielo abierto teñido de rojo
Cielo derramado en tus lágrimas
Cielo prometido por tu Padre


PROPÓSITO
Buscaré un tiempo para mirar a lo alto, al cielo, en oración. Recordaré lo meditado ayer, dónde estoy, y donde vive Él. Y desde lo más profundo de mi corazón, le diré: “Sal de tu Cielo”, para que sienta en mi alma que esa oración llena toda distancia entre Jesús y yo.

*Autor: Padre Guillermo Serra, L.C.*







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