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La voluntad de Dios. Esa gran desconocida
No debemos de hablar fácilmente sobre un tema tan íntimo a Dios como es su voluntad.


Por: José Antonio García sj | Fuente: Pastoralsj



Con hondura, sensibilidad y delicadeza, Toño García nos anima a preguntarnos por "la voluntad de Dios". Rezamos "Hágase tu voluntad". Buscamos, decimos, preguntamos... Pero es importante no trivializar un concepto así y atrevernos a preguntar con prudencia.

 A Dios no lo «sabe» nadie, nadie ha sido su consejero. A ningún ser humano le ha sido dado conocer en detalle sus planes. ¿Tampoco a Jesús? Tampoco. Por eso –hombre como era, a la vez que Hijo de Dios– Jesús hubo de pasar por la prueba de la tentación, el desconcierto y la ausencia... Es cierto que Jesús es para nosotros revelador de Dios, pero con un tipo de desvelamiento sacramental que, a la vez que lo descubre, lo oculta.

Al abordar, pues, el tema de la voluntad de Dios, lo primero que debemos hacer es quitarnos las sandalias, porque pisamos tierra sagrada: Dios mismo en cuanto Misterio inabarcable e inefable (indecible) para el hombre. Esta actitud de entrada nos ayudara?, por otra parte, a no hablar demasiado fácilmente sobre un tema tan íntimo a Dios como es su voluntad..

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